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FOXP2: El gen que nos dio la palabra, y lo que estamos perdiendo

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Durante millones de años, la evolución humana fue lenta, pero clave. Nos pusimos de pie, liberamos las manos, agrandamos el cráneo. Pero el salto que realmente nos separó del resto de los animales fue más silencioso que un aullido y más poderoso que una lanza: el lenguaje articulado. Ese salto no ocurrió por magia, sino por una mutación genética. Su nombre parece sacado de una clave WiFi: FOXP2.

El gen FOXP2 no crea ideas ni nos vuelve sabios, pero regula otros genes relacionados con el desarrollo neuronal y motriz necesarios para hablar. Una versión mutada de este gen, que apareció hace más de 100.000 años, nos permitió pasar de emitir gruñidos y gestos a construir frases complejas, transmitir pensamientos, narrar historias, crear mitologías, y sobre todo: pensar en símbolos.

Porque no se trata solo de hablar: se trata de pensar hablando. La palabra no solo comunica, estructura la realidad. Lo que no se nombra, no se piensa. Y lo que no se piensa, simplemente no existe como conciencia.

Gracias a FOXP2 y al lenguaje, los humanos fuimos capaces de acumular saberes, planificar cosechas, filosofar, amar, mentir, rezar y también manipular. No es un tema de escolaridad ni de títulos. Un campesino que sabe leer la tierra, nombrar los insectos, distinguir los ciclos del clima y transmitir su conocimiento, tiene un lenguaje que nace del arraigo y de la inteligencia práctica. No habla en “trending topics”, pero su vocabulario es más rico que el de muchos políticos.

Y sin embargo, aquí estamos: en pleno siglo XXI, desaprovechando ese logro evolutivo. No por una mutación nueva, sino por una mutación cultural autoinfligida. Hablamos más que nunca, pero decimos menos que nunca. Intercambiamos mensajes, pero no ideas. Construimos frases vacías, empaquetadas como “contenido” para plataformas que premian lo superficial.

Las redes sociales —Twitter/X, TikTok, Instagram y sus formatos de consumo rápido— han hecho del lenguaje una especie de fast food mental. Frases breves, listas para viralizarse, donde el pensamiento se sirve en cápsulas de 15 segundos. No importa si entendiste, solo que hayas compartido. Si hubo contexto, si hubo argumento, si hubo contradicción… eso ya no es rentable.

Tomemos el caso de Twitter (ahora X, porque cambiarle el nombre lo arregla todo): nació con un límite de 140 caracteres. Esa restricción, que parecía una curiosidad técnica, terminó moldeando cómo millones de personas piensan y escriben. Se privilegia el golpe, el impacto, el titular sin desarrollo. ¿Profundidad? Ya no cabe.

Este tipo de lenguaje afecta directamente la estructura cognitiva. Lo muestran estudios: las personas expuestas constantemente a formatos breves y estímulos interrumpidos reducen su vocabulario activo, pierden capacidad de concentración, y les cuesta sostener conversaciones o ideas que demanden más de dos frases seguidas. Pensar se convierte en una molestia. Leer, en una proeza. Hablar, en un show.

El gen FOXP2 nos dio la voz. Nosotros decidimos si la usamos para pensar o para hacer playback

Y eso se traslada a todo: los discursos políticos se vuelven colecciones de eslóganes; los debates, batallas de memes; los afectos, una secuencia de emojis mal puestos. Cada vez menos reflexión. Cada vez más reacción. Lo emocional reemplaza lo argumental. El sarcasmo sin idea sustituye la ironía con contenido. Y el pensamiento crítico… bueno, ese se fue a ver cuántos likes tiene su última publicación.

No se trata de que la tecnología sea el problema. Se trata de cómo la estamos usando. Las redes no vinieron a destruir el lenguaje: vinieron a acelerar su banalización. Y muchos colaboramos felices. Yo mismo, lo admito, he sentido cómo las redes sociales me han afectado. Es más difícil leer textos largos, me impaciento, empiezo a pensar en hashtags mientras escribo. Y si uno que intenta resistirse siente eso, ¿qué será de quienes ni siquiera lo notan?

Lo trágico es que esto no es una distopía futura. Ya está pasando. Como en El planeta de los simios, pero al revés: en lugar de monos evolucionando al lenguaje, tenemos humanos involucionando al balbuceo. Solo que esta vez no necesitamos una guerra nuclear, nos basta con un WiFi estable y un buen algoritmo.

Pero aún hay margen. Aún se puede resistir. Y no con cruzadas moralistas ni desconectándose del mundo, sino recuperando la palabra como herramienta de pensamiento. Leer sin prisa. Escribir más allá del tuit. Escuchar sin interrumpir. Hacer del silencio una pausa y no un vacío. Volver a las conversaciones largas. Recuperar la capacidad de sostener una idea, de argumentar sin agredir, de explicar sin simplificar todo al absurdo.

El gen FOXP2 nos dio la voz. Nosotros decidimos si la usamos para pensar o para hacer playback. Porque lo que estamos perdiendo no es solo el lenguaje: es la conciencia que viene con él. Y si seguimos así, tal vez el próximo salto evolutivo no sea hacia adelante, sino hacia atrás. Volveremos a los gestos, a los gruñidos, a los “like” como idioma universal. Y lo peor es que muchos lo celebrarán como “tendencia”.

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2 Comentarios

ffrias9

ffrias9

Es la parte negativa de Internet, las Redes Sociales y algoritmos que crean burbujas de realidad polarizando el ambiente.

Tristemente, sus resultados son notorios con un analfabetismo funcional que afecta a más de la mitad de la población, ciudadanos que saben leer y escribir, pero no entienden lo que leen y menos lo que escuchan. Hay que sumar que esto genera carencia de pensamiento critico.

Resultado, tenemos una ciudadanía que puede ser domesticada y manipulada como un rebaño de ovejas por políticos inescrupulosos.

Gracias por su excelente columna.

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El problema no es el lenguaje, sino las acciones y cómo las enfrentas con el lenguaje, esperando que el lenguaje sea un aporte… Ahora cuando el lenguaje no logra las situaciones esperadas, aplicando la razón del lenguaje, te queda el poder de la fuerza del lenguaje para intentar otra vez redirigir el timón de las acciones, pero, si otra vez no resulta, … Te pongo en la siguiente situación…

Vas caminando por la calle de la mano con tu hija, y alguien se la quiere llevar, y tú, con un buen lenguaje, gentil y educadamente, le pides que no se la lleve y que te la devuelva… Él se niega y se aleja con ella… A dos cuadras ¿tú aún le gritas, gentilmente, que te la devuelva? No lo creo… A solo pasos de alejarse tu hija en manos de un extraño, tú le impedirás, gentilmente, el camino a aquel ser humano, nuevamente pidiéndole por favor que te devuelva a tu hija, pero, él no acepta, te empuja, te vota, te quita la billetera, no sé cómo te quita el seguro médico, vacía tu cuenta bancaria y te pone un gobernante de izquierda que te reforma el sistema tributario y te hace pagar más impuestos… Te paras y nuevamente le pides educadamente a quien tiene en su poder a tu hija que te la devuelva, pero, él otra vez se niega y sigue caminando, y tú te vuelves a interponer en su camino y sin ninguna gentileza te empuja al seguir caminando con tu hija y tú vuelves a caer y para pararte debes juntar puntos comiendo monedas en una pantalla y cuando vienes a canjear tus monedas, la inflación te ha afectado y las que reuniste no alcanzan… Buscas trabajo para conseguir las monedas y no lo encuentras y pasas algo de hambre y tienes menos fuerzas, físicas y mentales, para volver a pararte, pero, en razón de la gentileza de tu lenguaje, logras un bono y una señora que pasaba te levanta y te dice, mijito, ese hombre se lleva a tu hija… Qué vas a hacer ?

Ya probaste los lenguajes gentiles, pero, sin abandonarlos, detienes a la persona y gentilmente le dices, tendré que quitarte a mi hija si no me la devuelves, y empiezas a ejercer una presión en su brazo para que la suelte y él, de la nada, te deja en una lista de espera de un hospital y te dice que mientras no te operes la rodilla no podrás trabajar, pero, las listas de espera están larguísimas y decides volver a intentar a alcanzar a quien se aleja con tu hija aún cojeando por causa de tu rodilla, e incluso aún así le alcanzas, le detienes, y gentilmente le dices que otra vez intentarás arrebatarle a tu hija de sus manos, lo que suena algo más ofensivo a esta persona, quien te mira feo, con ojos de llama y quema tu casa y te obliga a ir al gobierno a pedir una casa, pero, nunca este no te la da, y tú decides que aún sin casa y cojo aquella persona no se puede llevar a tu hija sin tu consentimiento y le persigues, le alcanzas y otra vez comienzas la acción de reacción a aquella acción desautorizada, y esta vez logras forcejear con quien ya te parece más bien un agresor que una persona bienintencionada, voto a voto, sin retroceder en tu determinación, y esta persona te hace trampa y coloca como ganador a un gobernante injusto y necio que te obliga a responder en un tribunal por qué forcejeabas con aquella persona, y tú, esperando justicia, te llevas la decepción de que los fiscales y los jueces son corruptos y pierdes el caso, y esa persona te coloca en la cárcel de forma injusta; negocias tu libertad de la forma que aún podías, y vuelves a perseguir a quien se lleva tu hija, quién sabe para qué, y esta vez con una mayor amabilidad le propones negociar la situación, pero, él te dice que tu hija tiene tres años y él le va a colocar una vacuna para hormonizarla con testosterona por orden del gobierno, pero, tú, tan gentil como siempre, le dices que esa negociación está siendo injusta y que a la fuerza esta vez te llevarás a tu hija… Y lo intentas, y forcejeas otra vez, y no puedes, y el sujeto no la suelta, y tú adrenalina aumenta en reacción a todo aquello, y esta vez le gritas con amabilidad que la suelte, pero, él no oye, porque está atendiendo unos asuntos de fundaciones en pro de la cultura, y tú le gritas más fuerte, hasta que de repente, sin saber cómo, se rompe tu camisa, porque te volviste Hulk… Y el problema es que Hulk no sabe hablar… Ya no tiene más lenguaje, solo quedarían actos que reflejen en su rostro y en su mano algo de gentileza que le pudiera quedar, pero, Hulk está molesto y acaba de crecer de tamaño y le arrebata la niña de su poder…

No hubo negociación que diera buenos frutos… En todas debías aceptar los impuestos, vivir de allegado, sin atención médica, desempleado y arrancando de personas con quienes te endeudaste para sobornar al que se comportaba como secuestrador en plena negociación… Hubo quienes te prometían ayuda desde la tele, diciendo que no te dejarían solo, pero, adivina, mintieron y la ayuda nunca llegó, y solo tuviste a Hulk como tu último recurso, actuando después de la razón, con la fuerza…

Para peor de males, libraste a tu hija, llegas a tu casa y vienen unos extranjeros socios del lumpen que no tiene nada que perder y te secuestran sacándote de tu casa en ropas menores, de noche, esposado de manos, agarrado del cuello para llevarte a donde no querías, y recuerdas a Hulk y pretendes hacer que vuelva, pero, esta vez no estás enojado, porque los que llegaron a tu casa para retirarte de ella te hablaron con mucha gentileza, y tú estabas muy contento por ver su gentileza, así es que nunca te enojaste, y así Hulk nunca te llegó a defender esta vez…

Quieres saber cómo termina el cuento ?

Supongamos que no y que quieres tomar el caso del desafortunado padre en defensa suya, procurando establecer un culpable… Quién fue el culpable entonces ? El mero secuestrador o hubo complicidad del gobierno, crees tú ?

El asunto de fondo pareciera ser cuánta injusticia aguantamos con resignación… Los corderos que van al matadero, no reclaman, pero otras especies lo hacen; el hombre lo hace, y ¿en qué términos debe reclamar a medida que avanza esa historia recién contada?

Cuando reclamó la izquierda, hace algún tiempo, hablaban de cierto tirano, de injusticia, no recuerdo si sus palabras eras gentiles o amables, pero, si recuerdo que había una masa de personas detrás de políticos que portaban acusaciones constitucionales contra el Presidente, que salieron a saquear el país, a apedrearlo, a incendiarlo y a quemar patrullas de Carabineros con el personal que las usaba en su interior…

Que alguien interprete esas acciones y les asocie un lenguaje gentil si quiere, pero, parecían terroristas, dispuestos a incendiar e incluso a asesinar Carabineros… ¿Qué lenguaje gentil le podemos asociar a esos hechos? ¿Cómo describimos esos hechos para que nadie se sienta ofendido? Quizá diciendo que los manifestantes llevaban botones de rozas en su pecho que reflejaban su causa y de cuando en cuando sacaban una y le prendían un fósforo y la arrojaban a Carabineros y nadie sabe cómo se iniciaba un incendio de pétalos…

¿ Y qué lenguaje amable y civilizado usaba Allende para llegar a imponer una dictadura de la unidad popular ? ¿Acaso dijo, gentilmente, le pediremos a los dueños de fundos y de industrias que donen sus propiedades al Estado para que lo administren otras personas? ¿O más bien usó un lenguaje abusivo y agresivo que instó a expropiar por la fuerza y con decretos a personas que eran arrojadas de sus propiedades con violencia (y muy feas palabras) y otras, mujeres, eran retenidas en ellas para violarlas luego de haber asesinado a sus maridos?

Si Allende fue más violento en sus acciones que con su lenguaje y más daño ha causado Boric con sus acciones que con sus discursos faltos de verdad, ¿cómo describimos la brutalidad de Allende para prepararse para una guerra civil contra el pueblo chileno, esperando asesinar a más de un millón de personas para que su revolución resultase? y ¿cuánto necesita desfalcar Boric y su banda al Estado para que se llenen y dejen al pueblo chileno en paz y dejen de causarle daños…?

Quizá un gobierno no les sea suficiente y quieran un segundo, con otra cara, aunque disfrazada de gentileza, serviría para seguir desfalcando al Estado y empobreciendo al pueblo chileno, enriqueciendo a unos pocos, del partido comunista en especial, y su red de fundaciones de agravios por haber recibido una respuesta divina a sus extravíos de la razón, ya que habiendo tomado las armas, dejaron la gentileza, no solo la del lenguaje, sino que también aquella humana que reconoce en el otro ser su derecho a vivir también y en especial su derecho de vivir libre de un opresor, de un dictador, de una persona que arma a soldados privados y los usa para disparar fuera de la Ley…

Luego, la acumulación de sentimientos viene, y en este caso afectan a la gentileza cuando el opresor insiste y persiste en causar daño, protegido con ejércitos de zurdos, supongamos 500 mil, con lo que defiende votos, asegura bonos y estudia cómo crear nuevas fundaciones falsas..

Cuando alguien deja morir a otras personas, en clara señal de poca ayuda al necesitado y oprimido, ¿esto es ser cómplice de la pérdida de la fluidez de su sangre ? Podríamos llamarle así, creo que sería gentil, no…

Pero, dime, Jimmy, ¿ qué le habrías dicho tú al agresor que se llevaba a tu hija ?