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Navidad: entre la memoria histórica y el vaciamiento ético

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La Navidad suele presentarse como una celebración religiosa, pero en la práctica contemporánea funciona más bien como un fenómeno cultural, económico y simbólico. No se trata aquí de juzgar la fe de las personas ni de disputar creencias, sino de analizar críticamente cómo una conmemoración que recuerda el nacimiento de una de las figuras más influyentes de la historia humana ha sido progresivamente desplazada hacia el consumo, la superficialidad emocional y, en algunos casos, una hipocresía social normalizada.

Hablar de Jesús de Nazaret no implica necesariamente entrar en el terreno de la religión. Existe un consenso académico amplio sobre su existencia histórica, más allá del dogma. Autores no cristianos como Flavio Josefo, historiador judío del siglo I, o Cornelio Tácito, senador e historiador romano, hacen referencia a Jesús y a su ejecución bajo el mandato de Poncio Pilato. Estos testimonios confirman que no se trata únicamente de un personaje de fe, sino de una figura real que dejó una huella profunda en su contexto histórico.

Desde esta perspectiva, Jesús puede entenderse como un actor histórico y ético, cuya influencia excede con creces el ámbito religioso. Su pensamiento y su práctica dieron origen a lo que más tarde se conocería como humanismo cristiano, una corriente filosófica y social que pone en el centro la dignidad intrínseca del ser humano, la solidaridad, la justicia y el bien común. No es casual que estas ideas hayan sido fundamentales en la construcción de proyectos políticos que han tenido un papel relevante en la historia europea y que aún hoy forma parte de gobiernos democráticos, como ocurre en Alemania a través de coaliciones parlamentarias.

Jesús no fue un ideólogo en el sentido moderno del término, ni un revolucionario armado, ni un teórico económico. Sin embargo, su mensaje fue profundamente disruptivo para el orden social de su tiempo. No predicó la pobreza como virtud ni la miseria como destino deseable; predicó dentro de una realidad de pobreza, denunciando la acumulación desmedida, la indiferencia de las élites y la deshumanización de los excluidos. Su énfasis estuvo en la dignidad, la compasión activa y la responsabilidad ética frente al otro.

Este punto es crucial, porque gran parte de las lecturas contemporáneas simplifican su figura: o bien lo convierten en un símbolo religioso vacío, reducido a rituales, o bien lo utilizan como excusa para discursos moralistas que poco tienen que ver con su legado histórico. Jesús no llamó a la resignación pasiva, sino a una transformación profunda de las relaciones humanas.

En este contexto, la Navidad contemporánea revela una contradicción evidente. Se conmemora el nacimiento de una figura que cuestionó el poder, el dinero y la hipocresía social, pero se hace mediante prácticas que reproducen exactamente aquello que él criticó: consumo compulsivo, endeudamiento, competencia simbólica, gestos de bondad performativa y una breve suspensión de las tensiones sociales que dura lo que dura la temporada comercial.

Se conmemora el nacimiento de una figura que cuestionó el poder, el dinero y la hipocresía social, pero se hace mediante prácticas que reproducen exactamente aquello que él criticó

No se trata de señalar a “las personas” como si existiera una verdad moral absoluta desde la cual juzgar. El problema no es individual, sino cultural y estructural. La Navidad se ha convertido en un espacio donde conviven, de forma contradictoria, el fanatismo religioso —que defiende la forma sin cuestionar el contenido— y un consumismo que vacía de sentido cualquier reflexión ética. En ambos extremos, la figura histórica de Jesús queda reducida a un decorado.

El intercambio de objetos muchas veces innecesarios o carentes de funcionalidad no es solo un fenómeno económico, sino también emocional. Se consume para aliviar culpas, para simular cercanía, para cumplir con expectativas sociales. La celebración deja de ser un ejercicio de memoria histórica o de reflexión ética y se transforma en una anestesia colectiva, breve y eficaz, que permite continuar el resto del año sin mayores cuestionamientos.

Recordar la Navidad desde una perspectiva histórica no exige fe, sino honestidad intelectual. Implica reconocer que Jesús de Nazaret fue una figura central en la construcción del pensamiento social occidental y que su legado no se agota en rituales ni en discursos vacíos. Implica también aceptar que celebrar su nacimiento sin asumir las incomodidades de su mensaje es, como mínimo, una forma de contradicción cultural.

Tal vez el problema no sea que la Navidad haya perdido su sentido, sino que hemos decidido reemplazarlo por algo más fácil, más rentable y menos exigente. Y en ese reemplazo, la memoria histórica cede su lugar al espectáculo, mientras la ética queda, una vez más, postergada para después de las fiestas.

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2 Comentarios

margaritaalejandrafernandez@gmail.com

Excelente presentación de una Historia milenariamente mal presentada

Hfugkhkkhih

No estoy seguro que el 25 de diciembre haya nacido Jesucristo… He visto videos que dicen que no es así, recientes, digamos…

También he recibido información de que aquello que llamamos navidad, con viejito pascuero, renos, … y esa costumbre de hacer regalos, es una práctica que vino de la fusión del paganismo romano y la no sé qué cosa germano, … y la historia comenzó a celebrar una fecha pagana, de un cuento pagano o algo así, en memoria de personajes paganos, … así es que la navidad como celebración cristiana tiene sus puntos cuestionables, y tiene raíces paganas en costumbres como hacer regalos…

Pero, lo celebrado en Cristo Jesús, su único y simbólico nacimiento, representa El Salvador Altísimo hecho carne, Dios entre nosotros, el verbo de Dios consumado, el reino de los cielos entre nosotros, la luz de la humanidad, la verdad, vida y camino, y la justicia de Dios, misericordiosa, para todos aquellos a quienes les es dada la fe que vive en un camino de obras que confirman los actos de esa fe, el amor que ejerce, y la esperanza personal de vida eterna, ya que entre nosotros Jesucristo manifestó el conocimiento del Santísimo, del Fuerte y Valiente que vive para siempre, el que es objeto de eterna adoración celestial, a cuyas bodas del Cordero de Dios, Dios mismo invita a todos los contritos de espíritu a echar sobre la figura terrenal del Rey de reyes y Señor de señores, sus cargas, culpas, faltas, deudas, manchas y pecados, para que sean limpiados en la sangre del Nuevo Pacto de Dios, hecho justicia y misericordia de Dios en la figura de su Hijo amado en quien tuvo complacencia y quien le obedeció a Dios con temor reverente y obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz, clavado a un madero, con una corona de espinas, y un letrero que decía en tres idiomas distintos: Jesús de Nazaret, Rey de los judíos… Y así el acto de recordar su nacimiento es más bien algo espiritual que de una u otra forma puedes llegar a disfrutar todos los días de tu vida, agradeciendo a Dios por el regalo maravilloso de la luz enviada al mundo en la figura de Jesucristo, el mediador de Dios, entre los hombres y Dios mismo… (Eso de mediador … en cierta forma creo que se refiere a que la santidad de Dios es tan grande y tan inmenso el poder de su gloria, que nada inmundo se le puede siquiera acercar, ni nadie humano le puede siquiera ver, porque caería muerto a sus pies… No olvidar que si Dios pasara sobre la tierra sus cuatros juicios terribles, espada, hambre, pestilencia y fieras, solo Noé, Daniel y Job serían salvos…, entonces, Jesucristo es como el puente entre Dios los hombres, que los purifica antes de presentarlos delante de Dios como santos…)

… Okei, pero, el punto de mi comentario va más bien en el sentido de que haces una tallarinada política con lo que crees que hizo, o dijo Jesús…

Esto porque Jesús vino a ser la luz del mundo, el libertador de los encarcelados en las cárceles espirituales donde son puestos quienes practican el pecado; el dador de vista a los ciegos, el sanador de los oídos sordos, el resucitador de los muertos, El Salvador, el mediador entre Dios y los hombres, el único que puede presentarte como limpio delante de Dios, vestido de ropas blancas, y con oro en tus manos que presentar como ofrenda a Dios con el que te hayas enriquecido sacrificando a Dios alabanza que es la justicia de los que aman a Dios y que son justificados en el sangre, fe, amor y conocimiento del Hijo de Dios y del Santísimo a quien Jesucristo nos reveló…

Eso es lo que te puedo decir en un par de minutos, pero, eso que tú dices que hizo Jesús, que casi da para escribir un discurso político sobre Jesús y convertirse en una envirutillada cuchufletada de izquierda, no tiene nada que ver con el que lleva un cinto de oro en el pecho y de su boca sale una espada aguda de dos filos…

… Valga decir que los intereses fundadores de la ya tradicional fiesta de los regalos de pascua, la cuestionada Iglesia Católica Apostólica Romana, … que dice celebrar el nacimiento de Jesús en aquella fecha, realmente lo que celebra es el nacimiento inventado de un no sé qué tal hijo imaginario de un odín imaginario y no sé qué chuchoca más… O sea, nada que ver con el nacimiento de Cristo, pero, sí que ver con una Roma política, pagana, que quiso instaurar una tradición para encajar en las sociedades con fines políticos y económicos porque de hecho los regalos en la llamada navidad son un fenómeno que promueve el comercio y el consumismo, la producción de cosas, como hoy luces, viejitos, arbolitos, … árbol de navidad que tiene su propia historia tétrica, como de cuento de la cripta de tiempos de la inquisición de la mencionada iglesia católica, que huele a corrupción, y ha actuado colocando sus propios cultos que tienen raíces paganas, tal como la misma adoración que le hacen a la virgen, haber cambiado el día del Señor de sábado a domingo, haber acogido costumbres paganas para simbolizar el nacimiento de Jesús, inquisición incluida, la adoración a imágenes y sus caminatas detrás de estatuas, el papa tomando el nombre de “santo padre”, … y por ahí se dice que el número de la bestia en sus genes…

En cuanto a “fanatismo religioso”, cuidado con esa expresión, porque la cultura bíblica es única en el mundo, y nada se le parece en cuanto a fundamentos, historia, integridad, profecías, hechos, Jesús mismo, y la Biblia comprobada de tantas formas, hacen que, … quien califica a otro como de fanático religioso, es posible que se esté exponiendo así mismo como desconocedor de una verdad universal demasiado evidente para quien conoce parte de esa historia y verdad, y en resumidas cuentas hace pensar de aquella persona que critica prejuiciosamente a alguien de fanático religioso que definitivamente ignora demasiadas cosas porque no ha estado en contacto con ellas…

El mayor impacto que esto último tiene, es cuando se quiere modelar la educación y así habilidades del ser humano en algunos campos, como su utilidad social por ejemplo, sosteniendo la izquierda que leer la Biblia es adoctrinar, y que los niños deben ser libres de esa doctrina y que luego cuando sean adultos, elijan, … sus caminos, … pero, sin la lectura temprana de la Biblia la gente escoge un camino sin ella, y así la luz que debiera alumbrarles, no les alumbra, y luego vienen los prejuiciosos que convierten a esa posible luz que pudiera llegarle a alguien, en oscuridad, ya que no se acercan al conocimiento de la Biblia, de Dios y Jesucristo por ese prejuicio puesto como norma por un ignorante, en resumen, que lo más probable es que ignore las riquezas de conocimiento que hay en la Biblia…