Vivimos momentos de intensa incertidumbre en el sistema internacional, donde Estados Unidos, bajo el actual gobierno de Donald Trump, parece desorientado en la aplicación de su histórica doctrina Monroe, adaptándola de manera errática a las tensiones contemporáneas, reinterpretándola como doctrina Donroe, en honor a él mismo. Esta falta de claridad estratégica repercute en múltiples escenarios globales, incluida la Antártica, donde los equilibrios de soberanía y cooperación científica se ven atravesados por nuevas dinámicas económicas y geopolíticas.
En este marco, aunque el Tratado Antártico mantiene en contención los reclamos soberanos de diversos países, ello no significa que las relaciones políticas y económicas globales se detengan. Por el contrario, el capital transnacional encuentra en el turismo una práctica creciente, con impactos territoriales y geopolíticos que mueven millones de dólares y que rara vez son valorados en su verdadera dimensión.
Pues bien, la Antártica es una territorialidad que implica, además de lo geopolítico, un objeto de consumo cuando de turismo se refiere y para ello, no son pocos los emprendimientos nacionales e internacionales que esculpen prácticas económicas en esa dirección. La investigación científica importa, claro, el cambio climático importa, también, el agujero de ozono se hace relevante, qué duda cabe, pero el turismo también.
Estudios científicos han puesto atención en esta dimensión, superando la clásica relación entre geopolítica y turismo y proponiendo la noción de una “Geopolítica del Turismo” (Dodds et al., 2017). Este concepto, entendido como herramienta de soft power, revela al mismo tiempo la persistencia del poder duro en las relaciones internacionales, donde el realismo político y la anarquía internacional siguen marcando el horizonte.
En un mundo vertiginoso y en transición del orden internacional, la relación entre turismo y geopolítica abre una nueva dimensión en la política internacional. El turismo se convierte en un instrumento para fortalecer lazos diplomáticos, pero también para ejercer presión entre Estados nacionales rivales[1]. En el caso de la Antártica, esta dinámica exige atención tanto analítica como estratégica.
De algún modo, esta geopolítica del turismo sobre la Antártica, inscrita en el soft power de las relaciones internacionales y, al mismo tiempo, en una geografía crítica propia de la disciplina del espacio geográfico, devenida en territorio desde lo político, lo jurídico y lo cultural, esculpe de manera indirecta relaciones espaciales de poder. Dichas relaciones se sitúan en objetivos tanto nacionales como empresariales, impulsados sobre todo por los poderes globales público-privados. La cuestión planteada importa y mucho, pues entender este fenómeno es fundamental para contribuir a una mejor toma de decisiones, especialmente para estados nacionales como el chileno y el argentino —y, en general, para América Latina— que se encuentran en una localización y situación geográfica estratégica excepcional.
Así, el turismo, la soberanía y la Antártica, en clave geopolítica, importan más que la mera relación entre turismo y geopolítica conocida. Lo que está en juego no es solo la llegada de cruceros turísticos o la fascinación por paisajes extremos, sino la manera en que los Estados y las empresas proyectan poder, legitiman presencia y disputan influencia en un territorio que se pensó reservado para la ciencia y la cooperación. La Antártica, convertida en escenario de consumo y estrategia, nos recuerda que incluso en el último rincón del planeta la política internacional se reinventa y que quienes sepan leer esta dimensión tendrán una gran ventaja en un tablero global cada vez más desafiante en su ordenamiento global.
Columna co-escrita con
La Antártica, convertida en escenario de consumo y estrategia, nos recuerda que incluso en el último rincón del planeta la política internacional se reinventa
José Manuel Huenchual, Cientista Político con especialización en Análisis Político por la Universidad Alberto Hurtado, Investigador y Analista en Fundación Voz Pública
Cristóbal Orellana Álvarez, Cientista Político con especialización en Gobierno y Gestión Pública por la Universidad Alberto Hurtado.
Referencias
[1] Ver en Geopolítica y turismo. Análisis del efecto del terrorismo en la percepción y elección de destinos
Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras Reglas de Comunidad