1) Origen
Un 5 de mayo de 1789 el rey Luis XVI de Francia convocó una asamblea general extraordinaria de los Estados Generales, fue el día que nacen los conceptos políticos de izquierda y derecha y que sector social representaría cada uno de ellos. En dicha asamblea los defensores de las clases conservadoras y privilegiadas (1er. y 2do. Estado) se sentaron a la derecha, y a la izquierda se sentaron los defensores del pueblo y el equivalente a las actuales pymes (3er. Estado).
Conociendo la historia original, es posible comprender las razones que el negacionismo climático esté vinculado a gobiernos de ultraderecha por defender los intereses de las grandes corporaciones y ver al Medio Ambiente como un lugar a ser explotado y exprimido hasta agotar sus recursos y así obtener la mayor ganancia posible, sin importar si significa “pan para hoy, hambre para futuro” y/o causa sufrimiento.
2) Sobre mandatarios negacionistas
Estados Unidos país gobernado por Donal Trump, quien está liderando el anti-intelectualismo, al tratar a la ciencia de enemiga, por desconfiar de universidades y organismos internacionales. Una desconfianza que es alimentada desde la política, la religión (principalmente protestante) y la economía. Al igual que sus partidarios, ha tomado como ciertas diversas ideas conspiratorias y ha politizado un tema que es eminentemente científico y respaldado por evidencias solidas e irrefutables, como es el cambio climático.
Entre las medidas tomadas en su actual gobierno, se encuentran:
Trump, afirmó en la Asamblea General de la ONU (23/09/2025): “El cambio climático es, en mi opinión, la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo”, agregando, “la huella de carbono es un engaño inventado por personas con malas intenciones”. Sobre las energías verdes afirmó: “el mayor engaño perpetrado contra el mundo” y son obra de “gente estúpida”. Asegurando que si los países no abandonan la “estafa verde”, están condenados al fracaso.
Gracias a la poderosa influencia que ejerce Estados Unidos y Trump, ha allanado el camino para que surjan y se fortalezcan lideres de la línea de Milei en Argentina, Viktor Orbán en Hungría Giorgia Meloni en Italia. Además, apoya a partidos de la extrema derecha europea como: Vox en España, Agrupación Nacional en Francia, Alternativa para Alemania (AfD) y el Partido Reformista en Reino Unido.
Un buen ejemplo es que el presidente Milei de Argentina siguió el ejemplo del presidente Trump y envió una delegación simbólica, por lo pequeña, a la COP30.
Nuestro país no escapa a su influencia y tenemos a José Antonio Kast y Johannes Kaiser. El candidato Kast considera como ideología el cuidado al medio ambiente y para potenciar la inversión, hay que decir «chao» a las guías ambientales.
3) El infaltable lobby
En las diferentes Conferencias de la ONU sobre el Clima resulta inevitable el fuerte lobby de los países exportadores de petróleo y corporaciones petroleras y agroindustriales, quienes ejercen más influencia que los representantes de pueblos originarios, los directamente afectados por el cambio climático. Ellos ven como las grandes empresas los expulsan y destruyen los lugares que han habitado por generaciones, transformándolas en Zonas de Sacrificio, que suelen estar tan contaminadas que no solo afecta la salud de sus habitantes, también disminuye las capacidades intelectuales de los niños que nacen y crecen en dichas zonas.
En las anteriores cuatro COP participaron de las negociaciones más de 5.000 lobistas de empresas de combustibles fósiles a las que hay que sumar los más de 1.600 lobistas que participaron en la recién finalizada COP30 en Belén (Brasil). Resultado, entre los delegados de los más de 190 países, 1 de cada 25 representaba los intereses de alguna empresa de combustibles fósiles.
Ilan Zugman, director de la organización 350.org en América Latina dijo: “La presencia del lobby petrolero en la COP30 es como invitar al pirómano a dirigir el cuerpo de bomberos”, agregando, “En lugar de dar más espacios para las petroleras, es hora de dar voz a los líderes indígenas, las comunidades tradicionales y los países más afectados por el cambio climático”.
Es hora de infligir otra derrota al negacionismo
Es importante destacar que las petroleras Shell, BP, Exxon y Chevron son responsables directas del 70 % de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático global. Que se suma a un dato que indigna y nos hizo perder años valiosos, la empresa Exxon sabía, desde el año 1981, sobre la relación entre el uso de combustibles fósiles y el aumento en el promedio de temperatura global y a pesar de ello, junto a las otras empresas del rubro, se dedicaron a financiar campañas de desinformación y a traducir, publicar y difundir infinidad de textos negacionistas sobre las causas del cambio climático. Ideas que fueron asimiladas y aceptadas por los conspiracionistas y partidarios de la extrema derecha.
Pero, las empresas petroleras no son las únicas que envían lobistas para hacer sentir su influencia en las negociaciones del clima, también están presentes las corporaciones del agronegocio internacional como Nestlé, Syngenta y Bayer.
Brice Böhmer, de Transparencia Internacional, al analizar cómo han evolucionado las campañas de influencia en las negociaciones internacionales, dijo, “las mismas industrias que son responsables de la crisis climática continúan moldeando cómo el mundo responde a ella. Los Gobiernos y Naciones Unidas deben adoptar estrictas medidas y reglas sobre conflictos de interés para proteger la integridad de las negociaciones del clima”.
La presión de los petroestados y el lobby corporativo y los grandes consumidores de combustibles fósiles pusieron toda su artillería para bloquear que el documento principal de la cumbre mencionara los hidrocarburos y la idea de una «hoja de ruta» para la transición y abandono futuro de los combustibles fósiles, compromiso asumido en la COP28 de Dubái (2023). También, lograron frenar que los países ricos, principales responsables de la contaminación y emisión de gases de efecto invernadero, garanticen la financiación necesaria para ir en ayuda de los países en desarrollo, los más afectados por la emergencia climática.
4) Combatir el negacionismo
En su discurso de apertura de la COP30 el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva incluyó por primera vez en una conferencia el riesgo de la desinformación climática. “Vivimos en una época en la que los oscurantistas rechazan las pruebas científicas y atacan a las instituciones. Es hora de infligir otra derrota al negacionismo”.
El Gobierno de Lula junto a la UNESCO promueven una declaración sobre “la integridad de la información relacionada con el cambio climático, en consonancia con el derecho internacional y los principios del Acuerdo de París”, declaración respaldada en América Latina sólo por Chile y Uruguay.
5) A pesar de todo hay esperanza
Es importante destacar, que, sin el Acuerdo de Paris (COP21) y sin las negociaciones del clima de Naciones Unidas realizadas en los últimos diez años, la situación planetaria sería mucho más grave y no sabríamos que existen soluciones y algunas se están ejecutando a pesar de la fuerte oposición.
Las medidas tomadas en las distintas COP han impulsado que en la actualidad:
Gracias a estas y otras medidas la temperatura media del planeta, si bien y debido a la lentitud para implementarlas, de aquí a fin de siglo superará los 2º grados sobre la media preindustrial y no los anhelados 1, 5º como se reconoció en la COP30, pero si vemos el “vaso medio lleno”, de no haber hecho nada habríamos superado los 4º grados, hecho que justifica la siguiente definición del presidente Lula: “En la dirección correcta a la velocidad errada”.
El menor aumento de temperatura media global, de todas formas serán inevitables las grandes catástrofes por huracanes, sequias, inundaciones, olas de calor, etc., con muchas muertes asociadas, el consuelo es que será en un número menor.
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