El negacionismo climático tiene causas económicas, ideológicas y religiosas y el gobierno del presidente Donald Trump sirve para ejemplificar hasta dónde llega la ideologización de un tema eminentemente científico que, por simple ignorancia y rechazando los hechos y evidencias está transformado el negacionismo climático en política oficial de una nación.
Trump, derogó las normas que facultan a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para regular la contaminación climática al eliminar la calificación de peligrosos para la salud humana a seis gases de efecto invernadero. Afirmando que es la «mayor desregulación en la historia de Estados Unidos«, agregando «Esta norma radical se convirtió en la base legal de la nueva estafa verde, una de las mayores estafas de la historia«. Además, junto con la revocación, firmó una orden ejecutiva que ordena al Departamento de Defensa comprar electricidad a centrales eléctricas de carbón.
Trump sería resultado de un hecho anunciado por Isaac Asimov en los años 80 y Carl Sagan en los 90 del siglo pasado, quienes denunciaron el culto a la ignorancia y creciente hostilidad hacia el conocimiento científico de la sociedad estadounidense. A lo que se suma la peligrosa tendencia social y política de promover el anti-intelectualismo al negar y ridiculizar el conocimiento, por ejemplo, tratándolas de ideas Woke o se recurre a la falacia “ad hominem” para descalificar a la activista Greta Thunberg, por decir: “Quiero que escuchen a los científicos. Y quiero que se unan detrás de la ciencia. Y luego quiero que actúen”.
1 – Negacionismo desde la religión
En EE.UU. los protestantes ven con recelo la investigación científica y suelen rechazar las evidencias por contradecir sus interpretaciones bíblicas las que ven como invenciones equivocadas de los hombres, incluso, las satanizan y serían pruebas de la existencia del Anticristo.
El senador norteamericano Jim Inhofe, publicó en 2012 el libro: “La más grande de las mentiras: Cómo la conspiración del calentamiento global amenaza su futuro”. Algunos de sus argumentos son extraídos de la Biblia, Génesis 8:22. “Mientras la tierra permanezca, habrá tiempo de siembra y cosecha, frío y calor, invierno y verano, día y noche”. Agregando una explicación muy útil para comprender el origen del negacionismo religioso: “La arrogancia de la gente que piensa que nosotros, los seres humanos, podríamos cambiar el clima me resulta indignante”, en otras palabras, el hombre no tendría la capacidad de cambiar la obra de dios.
La influencia conservadora se hace notar cada vez más en el gobierno de Trump a través de diversas iniciativas de fe que han significado el resurgimiento religioso al interior de las operaciones, cultura y política de Gobierno. Activistas religiosos y aliados políticos cercanos al presidente están sentando las bases para una expansión del papel de la religión en la vida pública y se espera que, la Comisión de Libertad Religiosa, desarrolle un plan que podría redefinir los límites entre el Gobierno y la religión en la vida estadounidense. Trump declaro “Tenemos que traer de vuelta la religión a Estados Unidos”, agregando, “Traerla de vuelta más fuerte que nunca”.
Un par de pensamientos de Galileo Galilei que el creyente debiera tener en cuenta:
2 – Las petroleras se benefician del Negacionismo
Las grandes corporaciones petroleras, entre ellas Exxon tenían informes sobre las causas del calentamiento global desde inicios de la década de 1970 y sabían perfectamente qué pasaba y que la extracción y uso de combustibles fósiles solo empeoraría la situación. Pero, para mantener rentable el negocio era necesario que la opinión pública no lo supiera y colocando la economía por sobre el bienestar humano y medioambiental, financiaron y financian informes y desarrollan campañas que niegan, tergiversan o minimizan el consenso científico sobre las causas del calentamiento global.
Al priorizar las ganancias de unos pocos, los grandes grupos económicos tratan la Naturaleza y sus diferentes ecosistemas como si fueran filiales de sus empresas y las explotan sin considerar que están hipotecando el futuro de la vida en nuestro planeta. Quizás, sea por seguir fielmente las palabras del Génesis que invitan a dominar la Tierra y a usarla para nuestro provecho.
3 – Negacionismo desde la política
Las evidencias científicas son cada vez más contundentes en que es la actividad humana la causante del calentamiento global y el cambio climático
El negacionismo climático está muy asociado a sectores políticos y con gobiernos conservadores de ultraderecha. Sectores que representan las creencias religiosas de sus adherentes y como suele ser el objetivo natural de los partidos de derecha, protegen los intereses económicos de grandes empresarios e inversionistas.
Los negacionistas que ocupan cargos importantes utilizan lo que esté a su alcance para rechazar, retrasar u obstaculizar cualquier medida efectiva que sirva para para frenar las causas del calentamiento global o minimizar las pérdidas y destrucción medioambiental.
4 – Evidencia científica
Las evidencias científicas son cada vez más contundentes que es la actividad humana la causante del calentamiento global y el cambio climático, lo que dificulta el actuar de los negacionistas climáticos, agregando, que muchos los consideran los tontos útiles al servicio de los verdaderos responsables, que son las grandes corporaciones de combustibles fósiles.
Otro hecho es que los negacionistas se benefician de un fenómeno: Prácticamente el 100% de los científicos y la totalidad de ambientalistas afirman y aportan con evidencias que el calentamiento global es debido a la actividad humana, pero y al mismo tiempo se escucha a personas que no son científicas, negar lo que dicen los expertos. Frente a esta situación, se da la curiosidad que las personas llegan a la conclusión errónea de igualar las posibilidades y consideran que ambas tienen un 50% de ser ciertas.
Aquí se suma el “quietista climático” quien cree que este es un tema se va a solucionar solo.
Para científicos y ambientalistas resulta evidente la urgencia de proteger nuestro planeta y promover la sostenibilidad. Hecho que se hace mucho más evidente en quienes tienen la oportunidad de apreciar el planeta desde el espacio, que junto con ver lo interconectado e interdependiente de toda la vida del planeta, pueden visualizar lo frágil de esa delgadísima capa que cubre toda la Tierra y es la atmosfera que respiramos y nos separa del frio y mortal espacio.
5 – No basta una firma para derogar la ley
La medida del presidente Donald Trump de anular una ley que califica de peligrosos para la salud humana a seis gases de efecto invernadero no tiene el camino fácil, ya que los opositores la llevaran a tribunales y para revocar la ley se tendrá que demostrar que los gases de invernadero no afectan negativamente la salud humana ni son responsables del calentamiento global y el cambio climático. Aquí, la ciencia tiene argumentos más que suficientes para que la ley se mantenga.
Adicionalmente existe otro hecho que juega en contra de Trump y es que el mundo va en dirección contraria a sus medidas y las energías limpias están resultando ser más baratas que las producidas a partir de los combustibles fósiles.
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