Una joven ha presentado en Estados Unidos, más precisamente en el estado de California (cuna de las Redes Sociales), una demanda a Instagram (Meta) y a YouTube (Google). El juicio comenzó a fines de enero y la joven de 20 años testificó que su adicción a Redes Sociales durante su infancia la dejó ansiosa, deprimida e insegura sobre su apariencia, pero, incapaz de dejar el celular sin sentir angustia. La demandante, conocida como Kaley G.M., quien declaró que su uso obsesivo de YouTube desde los 6 años y de Instagram desde los 9 años afectó su desempeño escolar, le robó horas de sueño, limitó su vida social presencial y tensó las relaciones familiares. Contó al jurado que su salud mental se deterioró al grado de tener pensamientos suicidas y a partir de los 10 años comenzó a autolesionarse como un «mecanismo de afrontamiento para lidiar con mi depresión«, eso sí, aseguró que nunca llegó a intentar quitarse la vida.
Kaley declaró que su madre le quitaba el celular por ciertos periodos, lo que causaba ataques de ira y creciente ansiedad e incluso ahora, como adulta, siente que nunca podrá dejar las Redes Sociales «No puedo, es demasiado difícil estar sin ello«, dijo durante el interrogatorio en la Corte Superior del condado de Los Ángeles.
Cuando su abogado Mark Lanier le preguntó por qué sentía tanta necesidad de recuperar el teléfono cuando su madre se lo quitaba, respondió: «Porque sin él sentía que me faltaba una gran parte de mí, y si no lo tenía me perdería de algo, y eso me llevaba al pánico«.
2 – Las tecnológicas se defienden
Los abogados que defienden los intereses de Google y Meta niegan las acusaciones y sostienen que el aumento de depresión es solo coincidencia, que las pruebas entregadas no respaldan las afirmaciones de la joven y culpan a los menores por mentir sobre su edad.
Las tecnológicas no se hacen responsables de los contenidos que difunden (así como el correo no es responsable del contenido de una carta). Ellas son solo difusoras y no trasmisoras de contenido. Además, la prohibición sería un atentado a la libertad de prensa.
Este es un juicio histórico y será la primera vez que las grandes tecnológicas deberán rendir cuenta de sus acciones y forma parte de una ola creciente de reacciones globales contra las empresas de Redes Sociales por los daños que causan en niños y adolescentes.
3 – Algoritmos para aumentar ganancias
Entre más tiempo esté conectado un usuario, las grandes tecnológicas más publicitan y más ganan, por esta razón desarrollan deliberadamente algoritmos para que estar conectado en Redes Sociales sea adictivo y los menores de edad son sus víctimas más vulnerables y les reportan grandes beneficios.
Una de las herramientas es mostrar cosas no aptas para sus edades que ellos no pueden evitar ni dejar de mirar (pueden ser de violencia, terror y/o sexo) y gracias al scroll o desplazamiento infinito se ven impulsados a querer ver más.
Los algoritmos son desarrollados con el apoyo de neurólogos, neurocientíficos y psicólogos y buscan estimular la producción de Dopamina y saben que los adolescentes son proclives a la adicción.
4 – Ola de preocupación
En la medida que se conocieron los efectos dañinos de las Redes Sociales, con el agravante que las empresas sabían cómo afectaría a sus usuarios más jóvenes. El juicio a revelado que estudios realizados por las mismas tecnológicas muestran que 1 de 3 jóvenes ve contenido sexual y 2 de 3 niñas están disconformes con sus cuerpos.
Aparte de que los padres pierden el control de sus hijos, otros efectos nocivos para niños y jóvenes es que los hace impacientes, pierden capacidad de atención y adquieren hábitos poco saludables. Todos estos efectos, al sumarse, afectan negativamente su desarrollo mental y físico, por ejemplo, con la llegada de las Redes Sociales los casos de depresión aumentaron en los últimos 15 años
Australia ha prohibido el acceso a menores de 16 años y países como Francia, Dinamarca y España consideran restricciones similares. La preocupación, al ser generalizada da por resultado que las leyes son aprobadas sin importar el color político.
Entre más tiempo esté conectado un usuario, las grandes tecnológicas más publicitan y más ganan, por esta razón desarrollan deliberadamente algoritmos para que estar conectado en Redes Sociales sea adictivo
Chile se suma a la preocupación y se aprobó un proyecto de ley que prohíbe el uso de dispositivos móviles electrónicos de comunicación personal, como celulares, en todas las escuelas a partir de 2026. La iniciativa rechaza el uso de teléfonos móviles, aunque contempla la posibilidad de “adecuaciones” en casos específicos, como problemas de salud o situaciones de emergencia que ocurran de manera imprevista.
Brasil aplica restricciones directas en el aula y permite a los docentes retirar los dispositivos cuando sea necesario.
Ecuador fue uno de los pioneros con una prohibición amplia que incluso limita la toma de fotos o videos dentro del colegio, una medida orientada a combatir el ciberacoso.
México avanza hacia una regulación federal unificada tras la experiencia de varios estados que ya habían implementado restricciones.
El canciller alemán, Friedrich Merz, considera que regular las Redes Sociales podría ayudar a prevenir «déficits de personalidad y problemas en el comportamiento social de los jóvenes«. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quiere proteger a la niñez del «salvaje oeste digital«. Y el presidente francés, Emmanuel Macron, ha insistido en que «las emociones de nuestros niños y adolescentes no están en venta ni deben ser manipuladas«.
5 – Regular el Caos
Es verdad que las plataformas tiene normas, pero esto no las exime de responsabilidad cuando un niño se las salta. Ellas deben garantizar que la barrera de ingreso debe ser lo suficientemente eficiente para minimizar las posibilidades de que un menor logre entrar.
Las plataformas deben asumir su responsabilidad y tener un enfoque preventivo y sus algoritmos:
6 – Prohibir y educar
La pregunta es ¿Prohibir o educar? Los niños no son tontos y más que prohibir se debe restringir el uso del celular y la conexión a Redes Sociales, pero y al mismo tiempo, los padres deben educarse para educar y acompañar a sus hijos y sepan explicar las razones de las prohibiciones, restricciones y regulaciones.
El Estado también tiene una tarea importante ya que debe vigilar a las Redes Sociales y sancionar si incumplen las normas.
En el colegio se debe explicar y enseñar a detectar cómo los algoritmos trabajan para lograr que un usuario esté el mayor tiempo conectado y en la medida que el joven va comprendiendo y sepa aplicar el pensamiento crítico, levantar progresivamente las restricciones.
Más que una prohibición tecnológica es recuperar el espacio educativo sin distracciones digitales. El resultado será que niños y jóvenes, al tener limitado el uso de celular, van a descubrir que al dejar de vivir pendiente de él, las clases serán participativas, entretenidas y fáciles de seguir.
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ffrias9
Don Arturo, que estemos de acuerdo va en línea con: «La preocupación, al ser generalizada, da por resultado que las leyes son aprobadas sin importar el color político».
Los jóvenes de hoy, con respecto a uso e impacto de las nuevas tecnologías, son verdaderos «conejillos de india» y la sociedad al implementar regulaciones está actuando reactivamente.
Saludos y gracias por su comentario.
abechtold
Concordamos, don Fernando. Sobre todo en su ultimo punto, en que sugiere que hay que educar. El punto es que hay que comenzar de muy temprano, incluso en temas peliagudos (sexo, etc), para prepararlos a interactuar con las RRSS de forma menos receptiva. Hay que tomar estos desafíos como un problema que puede ser una oportunidad
Saludos