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Kaiser o la caricatura del Estado

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Axel Kaiser vuelve a insistir en su tema favorito: el Estado como enemigo de la libertad, algo tan ideológico como el estatalismo de cierta izquierda ortodoxa. La carta que días atrás firma en El Mercurio (6 de abril), tiene la ventaja de la claridad y el defecto de la simpleza. En pocas líneas, Kaiser concentra el núcleo de su credo personal, es decir, que el Estado sería una estructura que persigue, despilfarra, corrompe y vive del dinero ajeno (el dinero manda); los privados, en cambio, operarían en un espacio donde los errores se corrigen rápido y por eso serían preferibles, incluso cuando se trata de tareas que afectan al conjunto de la sociedad.

No estamos ante una crítica concreta a un mal servicio público, tampoco a un programa fracasado o a una burocracia desmesurada. Eso puede ser discutible y puede ser legítima su opinión. Pero ahora estamos ante algo más primario, estamos ante una impugnación moral del Estado en cuanto tal. El problema no sería este o aquel Estado, esta o aquella política, o alguna falla institucional; el problema es el Estado mismo, casi como una tara de la civilización.

Porque Kaiser mete en el mismo saco al Estado nazi, al comunista, al absolutista y al Estado democrático contemporáneo, como si la sola palabra “Estado” bastara para condenarlos a todos por igual. Es un procedimiento facilón, se toma la peor versión histórica de algo, se la generaliza, y luego se arroja la sombra sobre cualquier forma de institucionalidad pública. Con el mismo método podría concluirse que toda empresa es sospechosa porque existieron monopolios abusivos, o que toda prensa es indigna porque ha habido propaganda y mentira.

Pero hay Estados y Estados. Hay Estados criminales y opresores, pero hay también Estados de derecho, republicanos, democráticos, con contrapesos, controles, tribunales, prensa libre, elecciones competitivas y mecanismos de autocorrección que, precisamente, no existen en la caricatura que Kaiser dibuja. Cuando para sostener una tesis hay que borrar a medio mundo, ya no estamos pensando, estamos predicando contra “el mal”, o supuesto tal.

Además, hay en su texto una reducción casi contable de la política. Todo queda remitido al dinero. “Nuestro dinero”, “el dinero del individuo”, “el dinero que otros administran”. Ese es el jugo de su indignación, pero una sociedad no es una caja registradora con ciudadanos alrededor de ella. Una comunidad política no se funda solo para proteger patrimonios individuales, sino para hacer posible una vida común que sin instituciones compartidas simplemente se degrada.

Aquí conviene volver a una verdad antigua, menos atractiva que el libertarismo de derecha de hoy, pero infinitamente más sólida. Recordemos a Hobbes (Leviatán) quien sostuvo que, sin una autoridad común capaz de contener la violencia y arbitrar los conflictos, la condición humana deriva en un estado de guerra donde nuestros fines más importantes no pueden realizarse si los más fuertes ganan. No es una pura academia, es la columna básica de toda vida civilizada.

Digámoslo claro: sin Estado no hay sociedad, hay selva.

Digámoslo claro: sin Estado no hay sociedad, hay selva

El Estado puede corromperse, inflarse o volverse una aplastante burocracia (Chile está muy lejos de ese cuadro), aún así, solo el Estado, en sus mejores versiones, ha permitido que el débil tenga algún resguardo frente al fuerte, que el pobre acceda a escuela, que el enfermo no dependa exclusivamente de la caridad, que el trabajador no negocie en completa indefensión, que la propiedad tenga reglas, que los contratos valgan algo, que exista policía sometida a ley, tribunales, registros, políticas de salubridad, infraestructura y protección social mínima. Todo eso no cae del cielo ni brota de una espontaneidad mercantil sensible a lo social. Todo eso es construcción ciudadana en toda su plenitud.

La otra ingenuidad de la carta está en su visión del mercado. Kaiser lo presenta como un espacio donde las malas decisiones se corrigen “de inmediato” y, por tanto, casi siempre sería mejor dejar los problemas en manos privadas. Suena convincente y también suena a manual de derecha. En el mundo real hay bienes públicos y zonas enteras de la vida social donde la lógica del lucro no garantiza ni universalidad ni justicia y ni siquiera eficiencia duradera. El mercado sirve para crear riqueza, pero no sirve para fundar, por sí solo, una sociedad vivible y menos todavía para sustituir la idea de lo común.

Norberto Bobbio, socialista italiano ya fallecido, con mucha más fuerza que estos apóstoles del desmantelamiento estatal, entendió que el Estado de derecho no es la negación de la libertad, sino una forma civilizada de protegerla contra el más fuerte, es decir, la sujeción del poder y de todos a normas, controles y garantías comunes. El problema, entonces, no es la existencia del Estado, sino su calidad, su legitimidad, sus límites y su orientación.

Por eso la respuesta seria a un mal Estado no es abolirlo, del mismo modo que la respuesta a malos jueces no es cerrar los tribunales, ni la respuesta a una prensa degradada es clausurar los diarios. Kaiser no hace esa distinción, procede por generalización sumaria. Le basta con sugerir que el Estado tiene personas que persiguen su interés personal y que, por eso, sería moralmente inferior a los privados, olvidando que los privados también persiguen, y cómo, su interés individual. No hay virtud automática en el mercado, como no hay vicio automático en lo público. La política adulta (ese fue el título de su carta) empieza justamente cuando abandonamos esas consignas y entramos en el análisis que pueda ser compartido por las mayorías.

Por ello defender al Estado no es rendir culto a la burocracia ni auspiciar un estatalismo ciego, es defender la posibilidad misma de ser una sociedad. Lo demás, aunque venga envuelto en retórica doctoral, se parece demasiado a una invitación a la selva, solo que escrita con buenos palabras.

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1 Comentario

ffrias9

ffrias9

Para entender el tema Kaiser Barents-Von Hohenhagen hay que agregar el pensamiento de sus hermanos.

Pensamientos de Johannes
– Que lo escuchen bien en la Suprema, estaban bien fusilados esa gente en Pisagua. Bien fusilados
– un 62% de las mujeres tiene la fantasía de ser violada
– la única razón por la que las feministas querían derecho a voto, es porque como no tenían marido, no podían obligarlos a votar como ellas querían
– Porque si te habrás dado cuenta ahí hay un grupo de mujeres especialmente feas donde yo realmente diría que «si el violador eres tú» entonces prácticamente mereces una medalla de honor del Congreso de los EE.UU. por valor ante el enemigo
– Si era parte de la subversión y de la destrucción de Santiago en ese momento, entonces disculpe señora Campillai pero la lacrimógena está bien recibida
– Si el tema del cambio climático fuese tan serio como dicen y con tanto respaldo científico, entonces tendríamos a premios Nobel de física, química y otros haciendo llamados a cerrar la economía mundial, y no a una chica con Asperger.
– Me preguntan por qué no tengo pareja y la respuesta es obvia, ya casi no existen mujeres que quieran quedarse en la casa para servir y dar placer al marido, y para mantener una “weona” empoderada prefiero volverme maricón.

El pensador libertario y de extrema derecha Axel Kaiser asegura, por ejemplo, que:

– La Educación no es un Derecho, es un bien económico,
– se opone a los derechos sociales,
– que el problema de Chile es la envidia,
– los pobres son flojos

Vanessa Kaiser

– mientras se desempeñó como concejal en Las Condes, fue una de las autoridades que rechazaron la realización de Teatro a Mil y 31 Minutos por simple ideología, diciendo: “¿Teatro a Mil por qué está pataleando? Porque no puede lucrar con la plata de los vecinos de Las Condes, porque se le está quitando un privilegio”. “Basta de financiar a personas cuya ideología han destruido al país”.
– Firmó la Carta de Madrid, un documento elaborado por el partido español de extrema derecha Vox que describe a los grupos de izquierda como parte de un “proyecto criminal” que están “bajo el paraguas del régimen cubano”.
– Cree que la ONU promueve una agenda antinatalista al contemplar el aborto como medida de “salud reproductiva”, el consumo de anticonceptivos, la emancipación de la mujer contra la maternidad, la promoción de tipos de vida estériles y los ve como un bombardeo indiscriminado contra la familia y la heterosexualidad.

Leif Kaiser lidera la asociación del rifle a la chilena (ACDR) y es partidario del porte y utilización libre de armas de fuego a nivel nacional

Saludos