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Pero si todos los políticos mienten…

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“Todos los políticos mienten”. Esta respuesta está presente en cada interpelación que se realiza en el actual gobierno. Resulta paradójico cómo dicha frase resuena frecuentemente ante cada descubrimiento de una falta a la fe  pública y al uso responsable del cargo ¿Qué nos hace buscar la idea de generar un supuesto empate? ¿Por qué no podemos condenar las faltas a la probidad, venga de quien venga? Esa conducta –de no reconocer los errores,de no asumir una acción responsable, de no corregir– se ha transformado en una estrategia para relativizar las faltas de la figura política que se defiende, apuntando inmediatamente a las del contrincante u oposición. Así nos convertimos en tierra en permanente disputa, carente de cualquier tipo de responsabilidad, olvidando que el poder ejercido es, en última instancia, poder de la ciudadanía. El debate público percibe este proceso como una instancia donde hablar de uno habilita hablar de otro: el clásico tu quoque, una falacia argumentativa que esquiva el problema de fondo apuntando al adversario.

Hay que decir las cosas como son: Kast ha mentido. Para él, mediante el uso reiterado de “metáforas”, la campaña que lo llevó al poder no es más que un ejercicio retórico que permite atraer y capitalizar políticamente las audiencias, incluso en desmedro de quienes dice proteger. Lo importante, de todo, parece ser que Chile ha vencido al comunismo y que el presidente usa corbata; sin embargo, esto ocurre a costa de socavar aquellos avances que, incluso siendo precarios, proveían de un cierto bienestar para la población más vulnerable. Es este mismo sector el que hoy mira al Gobierno con una desaprobación importante. Según la encuesta CADEM de junio 2026, Kast registra un 55% de rechazo–cifra que relevante incluso tras su primera cuenta pública y su decisión de desvinculación de figuras ministeriales polémicas por su baja aprobación, como Sedini y Steinert–, lo que representa un número preocupante.

Es curioso que el comportamiento de quienes se ven afectados por el radical cambio de rumbo por parte del oficialismo sea, precisamente, defender al líder electo. Esto se traduce en reducir la gravedad moral al afirmar que el otro bando hace lo mismo, o peor, un relato sustentado muchas veces en desinformación o en prensa de escaso rigor. Asumir que la corrupción y la mentira son reglas universales en el juego político alimenta el pensamiento de “nosotros contra ellos”, tal cual como con las barras bravas. El uso de los equivalentes morales no permite razonamiento crítico, ni mucho menos una ciudadanía informada.

El empate moral no es una justificación, es una renuncia a la ética y, en el fondo, un acto de cobardía discursiva: la incapacidad de sostener un estándar propio sin tener que mirar al vecino

Es importante utilizar los espacios de comunicación para poner en la balanza toda la información y tomar decisiones para poder formar una opinión sólida, ética y responsable. ¿Todos los políticos mienten? Es probable que sí, que exista una elección de verdades. No obstante,  no es aceptable apelar a dicho argumento para defender a quien, indudablemente, actúa en perjuicio de las personas. El empate moral no es una justificación, es una renuncia  a la ética y, en el fondo, un acto de cobardía discursiva: la incapacidad de sostener un estándar propio sin tener que mirar al vecino. Si aspiramos a un país responsable, la complicidad pasiva de justificar al propio bando debe terminar. Aceptar la mentira como una regla inevitable es aceptar que el bienestar de Chile está subordinado a los intereses particulares.

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4 Comentarios

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Qué disparate!, sin ofender, eso de “que el poder es ejercido por la ciudadanía”… Eso es una tontera o es algo incompleto. Entiendo que no se ha dicho con intención, sino que más bien ya por tradición, “el poder lo ejerce el pueblo con el voto”, lo cual, claro, es también algo incompleto o una tontera…

No, el pueblo raya votos con falta de información escogiendo personas ladronas, adúlteras y mentirosas, … porque la Biblia lo dice… y porque si esto no es así, que venga el político que quiera a decir que él no es un adúltero, ni un ladrón, ni un mentiroso, y que lance la primera piedra al comentario…

Más bien hay un sistema que elige personajes, … y esos personajes eligen cómo gastar el 100% del Presupuesto Nacional, Y ESO ES EL PODER…

El contrapeso ciudadano a eso es solo un cuchicheo como de hormigas, con poca y escasa influencia, sin embargo, DISTINTO SERÍA SI la ciudadanía utilizara el 10% del Presupuesto Nacional para crear su propia riqueza, su propia influencia, su propia organización, su propia encuestadora, su propio fondo de inversión, su propio candidato, su propio plan de trabajo, su propia red social, su propia Cámara Ciudadana Digital, de manera que sea posible que la ciudadanía proponga un Cuarto Poder del Estado: El Poder Civil…

Eso, señora, o señorita, sería poder de la ciudadanía…

A diferencia de esa ausencia, hoy tenemos a una tropa de cogoteros chanchulleros mentirosos y la mayoría ladrones, adúlteros, corruptos QUE COGOTEAN todo lo que pueden del Presupuesto Nacional…

Pero, todo es legal, porque la mafia de cogoteros se inventaron un conjunto de reglas leyes de que yo te salvo si tú me salvas, y no te acuso, si no me acusas, y después les toca robar a ustedes y los dejamos robar para que NO nos acusen por lo que hemos robado, … tal que, llamándole democracia, le pusieron un timbre y nos cobran impuestos por ella y, con ese impuesto, alimentan a todas las viejas y nuevas sanguijuelas que llegan al Estado con la misión de crear más impuestos y defender los que ya existen…

Entonces, esa repartija es el poder político Y en ella el pueblo no toca una parte que le permita colaborar en una institucionalidad ciudadano-civil que vele por sus intereses, creando riqueza, desarrollo, y potencial organizacional de todo tipo…

Victoria

Entiendo que en la práctica, en la actualidad, la política esté absolutamente distanciada de lo que es la democracia, pero es lo que debiese ser; el poder que reside en el pueblo. Lamentablemente hoy tenemos un sistema desvirtuado que es más parecido a una farándula que a lo que gestaron los griegos, claramente. Aún así no se debe olvidar que es el pueblo quien genera un país, quien lo mueve.

El problema es que tenemos poblaciones dormidas, idiotizadas y alejadas de la información, hoy en día la gente suele decir “a mi no me interesa la política”, cuando esa afirmación es el desprecio absoluto por la vida en comunidad y por tus propios derechos como ciudadano, a los políticos les acomoda esta dinámica, porque un pueblo ignorante es un pueblo que no exige sino que tolera.

Esto debe cambiar y nuestra percepción sobre que no existe el poder del pueblo también, porque si es así, ya mejor cerremos por fuera y que sea tierra de nadie, porque así como vamos y por pensar que “todos roban” se termina votando por personajes de la altura de los hermanos Káiser y eso nos tiene donde hoy estamos.

Todos tenemos trabajo que hacer, mantenernos informados e informar a quien podamos, aunque sea difícil y aunque en la práctica no se vean avances, de otra forma ya somos un pueblo rendido y no nos quedaría nada, seguir siendo explotados y precarizados.

Nunca demos por hecho un derecho obtenido mediante la lucha, la pasividad es fácilmente capitalizada por una estructura organizada de precarización humana.

Jfjfkfo

Bastante sin sentido su comentario, Victoria…

Tenemos una organización que funciona de tal manera que rayamos votos, y allá afuera hay un mundo económico y uno político que se relacionan, para efectos de consideración, a través de cómo se usa el Presupuesto Nacional…

Ponerles ribetes ideológicos a eso, no es práctico, ya que el resultado del sistema es uno en el que el sistema político realiza una determinación total de la forma de uso del Presupuesto Nacional, sin embargo, pierde un 10% de, mismo en … robos, digamos, ineficiencias, despilfarros, lo que sea, y así ese número se va al desagüe, al olvido, a una cuenta que no se rinde, a un dinero que se perdió, sin generarse ningún beneficio para el pueblo chileno…

Y allí está el ejercicio del poder… Si aún no puede verlo, hagamos el ejercicio contrario a lo que tenemos y que sea el pueblo quien asigna el Presupuesto Nacional y cada político del Estado recibe lo que el pueblo le asigne… ¿Qué le parece? Para efectos prácticos el dinero hasta lo podría asignar un agente de IA, para que vea que no hay utopía en lo que digo, pero, como parece poco práctico, aunque no sé por qué todavía, se puede seguir usando el mismo sistema, solo que operando con un 10% menos del Presupuesto Nacional, que podría decidirse su uso a través de Cámara Ciudadana Digital y un Centro Técnico propio que coordine operaciones para crear riqueza en los chilenos y mejor desarrollo en nuestros terrotorios…

Ahora, si no tenemos algo como eso, y en su lugar tenemos defensas del sistema como las que usted hace, Victory, podemos estar en presencia de un elemento del sistema que recibe un sueldo por defenderlo, que sería como un político de izquierda defendiendo un impuesto, o colocando otro…

Nada más imagine cuántas fundaciones de izquierda, tipo pro cultura robaron a destajo, y aunque nadie está encarcelado por ello, el dinero se malgasta con sesgos políticos para diversas cosas inútiles como museos zurdos o lo que sea…

Fluye demasiado dinero a través de nuestros políticos y cargos de Estado, donde se pierde mucho recurso y el pueblo no tiene una protección que lo ampare de las consecuencias que genera la llegada al poder de políticos descriteriados, tal como tipo Boric, o cara de Jackson o cualquier ladrón terrorista agita lumpen que no tiene nada que perder para incendiar el país, siendo peor si llegan a gobernar porque son una maquinaria de robar Y DE DESTRUIR LAS CONDICIONES ECONÓMICAS DE UN PAÍS…

En tales casos, el pueblo sufre inflación y se empobrece, tiene peor salud, educación y casi nada de construcción de viviendas, y nadie crea riqueza para el pueblo…

Lo va entendiendo ? Hay gente que puede llegar a sufrir mucho cuando en el Estado se despilfarra tanto dinero como el 10% del Presupuesto y otro tanto se esfuma en sobre sueldos, horas extras falsas, premios no merecidos, bonos inventados, y cien mil nuevas sanguijuelas que el Estado alimenta en cada período que llega alguien a acrecentar la maquinaria despilfarradora del Estado que se financia con impuestos que tal vez no es necesario pagar si el Estado fuera más eficiente…

Estamos divididos en trabajadores del Estado y personas esclavizadas para rayar votos… Unos tienen el poder, claramente los primeros, y a los otros tontones SE LES DICE QUE ELLOS TIENEn EL PODER, jaja… No quiero rayar votos, quiero discutir ideas, no quiero que se me imponga un sistema político crea pobreza, como el zurdo, sino que prefiero un sistema que crea riqueza para los chilenos sumándose al sistema privado…

No quiero una política de izquierdas y derechas unidas que jamás sean vencidas decidiendo sobre el 100% del Presupuesto Nacional… Pienso que es posible hacer a los chilenos ricos, material y espiritualmente, lejos de la miseria que crean los zurdos ladrones o los derechistas cómplices de los ladrones de izquierda…

Vivir bajo la mentalidad de que lo tenemos está bien nos seguirá sumiendo en el barro cada vez que llegue gente ladrona, incendiaria, socia de narco descuartizadores que destripan Ojedas a sus anchas y que desean hacer de Chile la tumba del neoliberalismo y del progreso, solo porque a sus enfermas cabecitas se les ocurre que eso es una buena idea…

Feliptosis

Feliptosis

Con estos cuatro meses de gobierno queda claro que una cosa es llegar al poder y otra muy distinta es gobernar.

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