#Economía

Puro humo

Compartir

El gobierno de Kast acaba de ver aprobada en el Parlamento su megareforma económica destinada a que el país, que en su diagnóstico “se ha caído a pedazos”, se “reconstruya”. El gobierno parte con un diagnóstico equivocado al afirmar que el país está en el suelo. Con este discurso ganó la elección presidencial. Con este discurso embaucó a medio país. Ahora este país se está percatando de que no se estaba cayendo a pedazos ni mucho menos. Y que sí está corriendo un alto riesgo, si al gobierno no le cae la teja, de que se caiga a pedazos con su accionar.

Este interés por la reconstrucción en el que se encuentra empeñado tiene como ideas medulares una sustancial baja en la tasa tributaria a los sectores más pudientes, una reducción del peso del Estado en el quehacer nacional y un levantamiento de las restricciones que inhibirían la actividad empresarial.

Megareforma donde se asume que la baja impositiva no tiene por qué resultar en déficit, como pregona la oposición. La explicación dada desde las esferas oficialistas, gobiernistas, es que tal déficit solo está en la imaginación de los opositores. Afirman que no habrá déficit porque las medidas contempladas:

Incentivarán la inversión, el empleo y el consumo, produciendo un crecimiento económico suficiente para mantener o incluso aumentar la recaudación tributaria;

Eliminarán la grasa existente en el aparato estatal para hacerlo más eficiente y abrir mayor espacio al emprendimiento privado; y

Eliminarán las restricciones en las más diversas materias, particularmente las asociadas al medioambientalismo.

¿Qué nos dicen las evidencias? Nos dicen que la disminución de los impuestos a los sectores más adinerados:

No impactan significativamente en el crecimiento del PIB per cápita ni en el nivel de empleo (conclusiones del London School of Economics, luego de un análisis de recortes de impuestos a los más adinerados en 18 países de la OCDE en el período 1965-2015) y de los recortes en EE. UU. en tiempos de Reagan, Bush y, más recientemente, de Trump, en su primera presidencia. En cualquier caso, los crecimientos alcanzados son de la magnitud que se proyectan.

Aumentan el déficit fiscal, dado que la disminución de impuestos siempre reduce los ingresos del Estado, los que solo pueden verse compensados si van acompañados de drásticos recortes en el gasto público. En la práctica está comprobado que las reformas fiscales que alivian la carga tributaria de los de “arriba”, como la de esta megareforma, no hacen más que incrementar la deuda pública.

En síntesis, la megareforma es puro humo cuyas consecuencias no pagarán quienes la impulsaron, sino que los demás

Incrementan la desigualdad de ingresos puesto que, para los sectores de mayores ingresos, la disponibilidad de mayor liquidez no la destinan a consumo, sino que a “ahorro”, dado que sus necesidades, al menos las esenciales, ya están más que ampliamente satisfechas. Esto es, esos recursos no “chorrean” al resto de la economía como suponen sus adherentes.

Todo esto me recuerda los tiempos del innombrable, quien afirmaba que “había que cuidar a los ricos” para que sus recursos chorrearan al resto de la economía. Me recuerda a los tiempos en que había que cuidar a los patrones porque dan trabajo.

Resumiendo, las evidencias nos dicen algo muy distinto a lo que sostienen quienes empujaron esta megareforma. En efecto, no es difícil prever que el crecimiento que se alcance no es el que se está pregonando, que los inversionistas estarán “ojo al charqui” antes de invertir, que no es llegar y aplicar una liposucción para eliminar grasa estatal, así como pasar a llevar dunas, humedales y otras áreas sin consecuencias indeseables.

Lamentablemente, el resultado final no será otro que un déficit fiscal de proporciones que termina siendo una losa para el desarrollo del país. Como lo sostuvo un connotado economista nacional (Claudio Agostini), la promesa del gobierno de que la baja de impuestos a los más ricos y/o a las más grandes empresas se compensará con mayor crecimiento “no pasa, no ha pasado y no va a pasar”.

Basta ver lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en EE. UU. Los gobiernos republicanos tienden a reducir impuestos dejando al país con sus cuentas con saldos negativos, que al final del día terminarán pagando los sectores medios y los más pobres al verse privados de los servicios públicos en áreas que son esenciales para ellos: la salud y la educación.

En síntesis, la megareforma es puro humo cuyas consecuencias no pagarán quienes la impulsaron, sino que los demás. Y quienes la promovieron se reirán de los peces de colores aludiendo a las excusas más inverosímiles e imaginables.

3
34

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras Reglas de Comunidad

Comenta este artículo

Datos obligatorios*

3 Comentarios

Hcghgf

Estás equivocado…

Lo primero es cómo cambia el ambiente económico nacional. Con el señor Borik, a su llegada, huyó el capital, una importante suma; segundo, llegaron nuevos cien mil empleados fiscales, el empleo del sector privado se estancó, los salarios públicos y los bonos a empleados fiscales se dispararon como nunca había sucedido en la historia de Chile, y llegamos a tener servicios hospitalarios sin insumos, ¿cuándo había pasado eso…? Aumentamos la deuda externa, la legislación sobre delito y delincuencia decayó su efectividad al ser aplicada, los ingresos al país no regularizados se fueron a las nubes, aumentos de asesinatos en las calles, secuestros, sicariatos… Cuentas del Estado por pagar, y otras tantas sin rendir…

Todo eso hizo un barro fundamental de carácter económico típico de cuando a un país llega la izquierda irresponsable a gobernar… La inversión se fue, el gasto en empleados fiscales se fue a las nubes, la población tuvo menos oportunidades y se le mintió demasiado… Los dejaron solos, a los sin casa, a los que fallecían en listas de espera… Así es que, por favor Rodolfo, ¿de qué estás hablando?

Segundo, la llegada de Kast pone primero cierto orden en la nación… Orden necesario, porque donde reine la delincuencia, en un mundo zurdo, donde el límite conocido es lo que sucedía en El Salvador, donde las mafias cobraban su parte de cualquier actividad donde podían meter las manos y el negocio se va abajo… Muchos locales cierran y hay menos oportunidades, de comprar más barato, de comprar más cerca, de recibir ingresos, de crecer; la sociedad mengua su actividad, la calidad de vida se deprime…

Tercero, orden nacional con menos delincuencia, y señales económicas que indiquen una favorable y lógica recuperación de la inversión y el crecimiento, hacen aumentar toda clase de posibilidades, tal como conseguir un empleo, recibir un mejor sueldo antes de pleno empleo, conseguir nuevos productos, etcétera… Se trata de el punto del cambio que percibe el inversor sobre el país, al verlo ordenado, con menos trabas fiscales y ojalá menos impuestos…

En un mundo donde la teoría económica no llegase a funcionar, relacionando orden, menos delincuencia, más inversión, más empleo y mayor crecimiento nacional —teoría generalmente aplicada por las derechas—- ¿Hemos de preferir un mundo de izquierda en el poder donde probadamente los países se convierten en villas miserias, con bandas armadas en Venezuela o El Salvador, o inflaciones galopantes como las de Venezuela y Argentina hace poco, en donde probadamente hubo una banda de inconscientes que desfalcaban el Estado a mansalva, tal como lo hizo el señor Borik y compañía amplia limitada en Chile?

Cuarto, una cosa es hablar de disminución de beneficios a las personas que brinda el Estado por recaudación de impuestos, y otra muy distinta es financiación de un Estado al que a propósito se le añade grasa estatal, con bonos grasosos inútiles, con demasiados sueldos exorbitantes, con sueldos a falsos, tal como exonerados, con la llegada de nuevas cien mil billeteras que pagar, al punto que “es Obvio” que quienes defienden una postura que argumenta recibirá menos, actúa sobre una masa que ya recibió demasiado, que es la banda política estatal, al punto que se propone quitar el ministerio del deporte para llegue más dinero a los deportistas … ya que de esa forma se dejarían de pagar demasiados sueldos innecesarios a un ministro de, a subsecretarios de, o tal vez a seremías del deporte, que no sé si existen, pero de que hay grasa que se desperdicia en gente que no corre, ni salta, que no llega al deportista, sí la hay…

Entonces, permíteme sacarte una foto y etiquetarte: Rodolfo no sabe sacar conclusiones y defiende la grasa de izquierda apernada en el Estado que hace que lleguen menos beneficios a la gente, y además defiende —por criticar lo que sucede hoy en la nación— así a todo un gobierno corrupto que dejó el poder en total impunidad, al Estado más endeudado y desfalcado, donde murió más gente asesinada en las calles que en todo el Gobierno Militar, que hizo crecer al país, con orden e inversión, llegando a más chilenos con servicios y oportunidades, creciendo a más del 10% anual, en comparación a izquierdas Bachelet Borik que ni siquiera llegaban al dos por ciento, pero que sumaron cientos de miles de nuevos empleados fiscales muy, pero muy bien remunerados…

Htfjfgjgf

rodolfoschmal

rodolfoschmal

El comentario de Htfjfgjgf lo delata por completo desde el minuto que se refugia en el anonimato al no identificarse. todo apunta a que estamos ante un clásico bot, ámbito en el que se han especializado para corroer la democracia..

Kdkdkdh

No diga eso, don Rodolfo, no es mi ánimo ser un desconocido, sino que me mueve colocar un argumento bastante bien justificado… Que prefiera no atenderlo como lo merece, es asunto suyo y lo atribuyó a algo similar a la forma en que todo izquierdozo procede, evitando el debate, … porque no se la pueden…

Saludos…