En las últimas semanas, un grupo de parlamentarios ha impulsado un proyecto de ley que busca sancionar con penas de cárcel la instalación de rucos y otras ocupaciones irregulares en bienes nacionales de uso público.
La propuesta ha abierto un debate sobre cómo enfrentar la situación de calle y cuál debe ser el equilibrio entre la recuperación de los espacios públicos, la seguridad de los barrios y la respuesta del Estado frente a personas que viven en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Como concejala de Renca y trabajadora social, conozco de cerca la preocupación de los vecinos cuando un espacio público es ocupado de manera permanente. He recibido denuncias por inseguridad, consumo de alcohol y drogas, acumulación de basura, deterioro de áreas verdes y conflictos que afectan la convivencia. Son preocupaciones legítimas y el Estado tiene el deber de hacerse cargo de ellas.
Por eso es importante decirlo con claridad: los espacios públicos deben estar disponibles para la comunidad y, cuando existen situaciones que afectan la seguridad o la calidad de vida de los vecinos, corresponde intervenir.
Sin embargo, también es necesario preguntarnos si la cárcel es realmente la respuesta adecuada para enfrentar un fenómeno tan complejo como la situación de calle.
Las municipalidades ya realizan permanentemente operativos para retirar rucos de plazas, bandejones, parques y otros espacios públicos. Lo hacen porque deben responder a las demandas de la comunidad y resguardar el uso adecuado de esos lugares.
Pero la experiencia demuestra que muchas veces el problema no termina ahí. Las personas se trasladan a otro sector y, al poco tiempo, la situación vuelve a repetirse.
La pregunta entonces no es si retiramos o no los rucos. La verdadera pregunta es qué oportunidades ofrecemos después a las personas que viven en ellos.
Durante años de trabajo social he conocido historias muy distintas entre sí. Personas con problemas de salud mental, adicciones, abandono familiar, desempleo o falta de redes de apoyo. También he conocido personas migrantes que terminaron viviendo en la calle tras enfrentar situaciones de extrema vulnerabilidad.
La situación de calle no es únicamente un problema de seguridad; para muchas personas también es la expresión más visible de una crisis de salud mental, adicciones y exclusión social. Reducir todas estas realidades a un problema de orden público es desconocer la complejidad que existe detrás de cada caso.
Porque una política pública exitosa no es aquella que desplaza temporalmente una realidad incomoda, sino aquella que logra transformarla de manera permanente
Por eso creo que el debate debe centrarse en la efectividad de la propuesta. Si una persona es detenida o sancionada por instalar un ruco, ¿qué ocurrirá después? ¿Estará algunos días privada de libertad y luego volverá a la calle? ¿Habrá resuelto sus problemas de salud mental, sus adicciones o la falta de una vivienda? Probablemente no.
La cárcel cumple un rol importante en la persecución de delitos, pero difícilmente puede transformarse en una política pública para abordar la exclusión social. Si las causas que originan la situación de calle permanecen intactas, también permanecerá el problema que se pretende resolver.
Al mismo tiempo, cabe preguntarse si parte de los recursos destinados a la respuesta penal podrían generar un mayor impacto fortaleciendo redes de albergues de transición cogestionadas entre el Gobierno Central y los municipios, así como dispositivos comunitarios de salud mental, más camas psiquiátricas públicas y centros de tratamiento para personas con consumo problemático.
Esto no significa desconocer el derecho de los vecinos a vivir en barrios seguros, limpios y ordenados. La recuperación de los espacios públicos debe seguir siendo una prioridad. Sin embargo, las soluciones duraderas requieren algo más que el desplazamiento permanente de personas de un lugar a otro.
Mientras en Chile discutimos si la cárcel puede ser una herramienta eficaz para enfrentar la situación de calle, otros países han optado por enfoques distintos. Finlandia, por ejemplo, impulsó el modelo Housing First (Vivienda Primero), que pone el foco en el acceso a una vivienda estable acompañado de apoyo social y de salud.
Evidentemente, se trata de una realidad muy distinta a la chilena y no existen recetas que puedan copiarse mecánicamente. Sin embargo, la experiencia muestra que abordar las causas de la exclusión suele ser más efectivo que actuar únicamente sobre sus consecuencias visibles.
Chile necesita una estrategia integral frente a la situación de calle. Una estrategia que involucre al Gobierno, los municipios, el sistema de salud y distintos actores públicos y privados. La ciudadanía tiene derecho a exigir espacios públicos seguros, pero también tiene derecho a que las políticas públicas entreguen soluciones reales.
La pregunta, entonces, no es si el problema existe. La pregunta es si esta propuesta ayudará efectivamente a resolverlo. Porque una política pública exitosa no es aquella que desplaza temporalmente una realidad incomoda, sino aquella que logra transformarla de manera permanente.
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Rose Marie Miranda Diaz
Excelente artículo estimada Cecilia . Comparto totalmente el que es un problema importante que el Estado debe enfrentar y buscar una solución definitiva. Derribar rucos no es la solución, es un cuento de nunca acabar , derribar el ruco es invertir recursos y tiempo perdidos. Faltan albergues gratuitos para que personas sin casa tengan la posibilidad de aunque sea ir a dormir o guarecerme del frío o la lluvia , falta ayudar y acompañar a las personas con problemas mentales y de adicciones , motivos muchas veces de que decidan o tengan que vivir en la calle .
Visibilizar , enfrentar y buscar solución al problema es obligación del Estado. Ciudadanos somos todos.
Mercedes figueroa
Excelente, esa debe ser la prioridad preocurse de esas personas vulnerables. No reprimir ni encarcelar
Marisol azócar
Creo que la cárcel no soluciona el problema de la gente en situación de calle .Creo que el municipio y el gobierno deben darle una solución real ,el tema es que no tienen donde vivir .