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La vivienda que nunca termina de entregarse

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José vive en Renca con su esposa, un bebé y un hijo pequeño. Hace algunos años compraron un departamento pensando, como tantas familias, que finalmente habían alcanzado una seguridad largamente esperada: un lugar propio donde criar a sus hijos y construir una vida.

Pero desde el primer invierno se llueven. La inmobiliaria ha respondido algunas veces: revisa la filtración, realiza reparaciones y se retira. Después vuelve a llover y el agua reaparece en el dormitorio. No es un problema provocado por el paso del tiempo; existe prácticamente desde que recibieron el departamento.

Su historia nos obliga a formular una pregunta que va mucho más allá de una familia: ¿cuándo podemos considerar que una vivienda ha sido realmente entregada? ¿Cuándo se reciben las llaves, cuándo se firma la escritura o cuándo una familia puede habitarla con la seguridad de que la protegerá del frío, la lluvia y la humedad?

Durante décadas, Chile ha avanzado en reducir el déficit habitacional. Miles de familias han podido acceder a una vivienda gracias a subsidios, ahorro, créditos hipotecarios y años de esfuerzo. Sin embargo, hoy parece necesario hacernos una pregunta distinta: ¿es suficiente entregar una vivienda o debemos garantizar que esa vivienda sea digna y habitable en el tiempo?

El derecho a la vivienda no consiste únicamente en acceder a cuatro paredes y un techo. Implica vivir en un espacio seguro, de calidad y libre de riesgos para la salud. Es el lugar desde donde una familia organiza su existencia. Cuando ese espacio deja de proteger, se afecta algo más profundo que una pared: se debilita la seguridad que justificó años de esfuerzo y, muchas veces, de endeudamiento.

Precisamente bajo esa lógica surgieron programas como el DS19 y el DS49, que buscaron avanzar no solo en el acceso a una vivienda, sino también en reducir la segregación, promoviendo barrios donde distintas familias compartieran oportunidades y una mejor calidad de vida. Pero la integración no puede medirse únicamente por la ubicación de un proyecto habitacional. También debe evaluarse por la calidad de las viviendas, la capacidad de las familias para mantenerse en ellas y la existencia de mecanismos efectivos cuando aparecen problemas.

Una de las mayores dificultades para las familias es saber a quién reclamar, porque las responsabilidades suelen derivarse entre empresas e instituciones. Sin embargo, la regla principal es clara: la Ley N.º 19.472, modificada posteriormente por la Ley N.º 20.016, y conocida como la ley de calidad de la vivienda, establece que el primer vendedor —generalmente la inmobiliaria— responde directamente ante el comprador por las fallas de la vivienda, aunque estas provengan de la constructora, un subcontratista o un proveedor.

La municipalidad no puede reemplazar a los tribunales ni asumir las obligaciones de las empresas privadas. Pero tampoco debería mantenerse al margen cuando numerosos vecinos enfrentan problemas semejantes. Puede orientar, ayudar a ordenar antecedentes, facilitar el vínculo con el SERVIU y el SERNAC, apoyar la organización de las comunidades y promover instancias de coordinación con las empresas involucradas. La cooperación público-privada también debe servir para destrabar estos problemas y facilitar soluciones oportunas.

El derecho a la vivienda no termina cuando se entregan las llaves; comienza el día en que una familia empieza a habitar ese espacio

El caso de José no debería reducirse a una gotera ni a una disputa privada entre un propietario y una inmobiliaria. Expresa una dificultad más general: la distancia que puede existir entre acceder formalmente a una vivienda y contar efectivamente con un hogar seguro.

En ese contexto, recientes fallos de nuestros tribunales han reafirmado un principio fundamental: las empresas responsables de un proyecto habitacional pueden ser obligadas a responder por los defectos constructivos que afectan la calidad y seguridad de las viviendas. Hace solo unos días, la Corte Suprema confirmó esa responsabilidad y ordenó una indemnización de $50 millones para una comunidad afectada. Más allá del monto, el fallo reafirma que la vivienda digna no es solo un objetivo de política pública, sino también una obligación jurídica.

Pero también deja una segunda lección: detrás de estos fallos hay comunidades organizadas que decidieron no resignarse. Vecinos que recopilaron antecedentes, buscaron asesoría y comprendieron que la defensa de sus derechos es mucho más efectiva cuando se ejerce de manera colectiva.

Ha llegado el momento de revisar si nuestros mecanismos de fiscalización, seguimiento y postventa son suficientes para responder a la complejidad de los proyectos habitacionales actuales. Más que buscar culpables, el desafío es fortalecer un sistema donde las responsabilidades sean claras y las familias encuentren soluciones oportunas.

El derecho a la vivienda no termina cuando se entregan las llaves; comienza el día en que una familia empieza a habitar ese espacio. Es desde ese momento cuando el Estado, las empresas y las instituciones deben demostrar que la vivienda entregada es realmente digna.

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12 Comentarios

Catalina

Cada persona merece vivir bien aunque sea una casa comprada con subsidio

Katherina Romero Pinto

Lamentablemente, las constructoras no se hacen cargo de las reparaciones, si es de un depto. o casa de menor valor, ellos piensan que nos hacen un gran favor y solo pedimos Dignidad habitacional, entre tantas otras cosas.

Juan Carlos Morales G

Creo que al entregar las casas o dptos.. me he fijado que no hacen una fiscalización profunda. De las terminaciones

Raiyen allende

Me parece excelente que se hable tema por las familia vulnerable hacemos muchos esfuerzo para ahorrar dinero arrendando y que se burlen de uno esta empresas es humillante para el pueblo tiene que existir leyes que no ayuden y fiscalización para que no sigan sucediendo estas cosas

Sofía Palomo

Me parece denigrante por lo que deben pasar las familias que tienen problemas en sus viviendas ya que nadie se responsabiliza de que la entrega de casas o departamentos sean fiscalizados con seriedad antes de ser habitados. Que rol cumple el municipio en esta problemática y en otras más como recolectores de Aguas lluvias, resumideros y algo más graves déficit en los alcantarillado qué colapsan por la gran cantidad de habitantes nuevos en la comuna. Está Renca realmente preparado para recibir más habitantes con los servicios básicos deficientes.

Lionel Castillo Alonso

Toda familia debe vivir en dignidad cuántos millones gastan para vivir bien más encima tienen que pagar el crédito hipotecario. Me preguntó este Estado no piensa que los humildes también necesitan dignidad.

Verónica

Una vergüenza. Como es posible entregar una vivienda así. Como no fiscaliza como van las obras.empresa malisima. Cero confiable. Qué terrible.

wladimir

Hasta que la dignidad se haga costumbre ✊ , Bien ahí consejala siempre haciendo cosas por el progimo

luz Sandra Ruiz barría

todos necesitamos vivir dignamente y no es justo que por unos aprovechados no se pueda cumplir con el sueños de una vivienda digna

Kentdall pastenes cuevas

Exelente contenido de información muchas gracias!!

Mercedes figueroa

Excelente artículo donde abarca los problemas que tienen las familias cuando su casa propia no cumple con lo necesario. Es importante saber y pedir que se solucionen como corresponde. No con soluciones parches sino con soluciones reales. Gracias Concejala por estar siempre donde se necesita y ayudar al que está atravesando alguna situación complicada.

Rose Marie Miranda

Para evitar problemas posteriores a la construcción de debe elevar los estándares de construcción, elegir móndelos y metraje acorde a las necesidades de las familias, elegir buenos materiales de construcción, que exista una supervisión durante y después de construidas y entregadas las viviendas, que exista una garantía extensa que permita estar seguros de que será un hogar seguro y que no será afectado por los embates de la naturaleza ( temblores , inundaciones, por ejemplo)
La mayoría de las personas ponen todo el esfuerzo de una vida en conseguir su vivienda propia . Con la experiencia de los últimas lluvias a través de todo Chile , hemos visualizado la catástrofe que ha significado el que existan casas construidas en zonas “ inundables” , con materiales de baja calidad , y demasiadas viviendas autoconstuidas , sin ninguna supervisión o ayuda del Estado, cada cual se ha salvado cómo puede y con los recursos que cuenta para poder tener el cobijo de un techo! Es obligación del Estado apoyar sobre todo a las familias más necesitadas.