Existe una frase amarga que resuena en los pasillos de las oficinas de emergencia o de gestión de riesgo de desastres en muchas de las nuestras comunas: «La prevención no da votos«. En esa sentencia se resume la trágica paradoja de la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD). Mientras los eventos climáticos y socio naturales son cada vez más frecuentes e intensos, la distancia entre lo que la ciencia exige hacer antes de una catástrofe y lo que la política decide financiar y ejecutar se vuelve abismal.
Es urgente reconocer y poner en valor el esfuerzo incansable de quienes asumen la responsabilidad técnica y operativa de liderar la GRD. Equipos de emergencia, planificadores territoriales, brigadistas y profesionales del sector público y privado trabajan a diario, muchas veces con recursos limitados, para diseñar mapas de riesgo, protocolos de evacuación y planes de mitigación. Son profesionales capacitados que entienden que un peso invertido hoy en prevención ahorra diez en reconstrucción.
Sin embargo, ese liderazgo técnico choca constantemente contra un muro de indiferencia estructural: la falta de voluntad política. Para el gobernante de turno, sin importar color político, cortar la cinta de un proyecto de reconstrucción tras una tragedia genera un rédito comunicacional inmediato; en cambio, la inversión en obras de mitigación, en el ordenamiento territorial estricto o en la modernización de la infraestructura no suele dejar fotos espectaculares para la prensa. La prevención es una victoria invisible —su éxito reside en que nada malo ocurra— y esa visibilidad nula resulta poco atractiva en el cálculo electoral.
Esta miopía no es responsabilidad exclusiva de la clase política; los medios de comunicación y el mundo académico comparten una cuota de omisión que preocupa.
Por un lado, la mayoría de los medios masivos de comunicación operan bajo la lógica del espectáculo. El riesgo solo se vuelve noticia cuando revienta la crisis: la cámara llega cuando el agua cubre las casas o cuando el fuego consume los cerros. Salvo contadas excepciones, existe una marcada indiferencia para informar sobre gestión de riesgos en tiempos de calma. No se fiscalizan los planes comunales de emergencia, no se cuestionan las decisiones de edificación en zonas vulnerables ni se educa a la ciudadanía sobre resiliencia comunitaria. Los medios prefieren el dramatismo del impacto a la docencia de la prevención.
Por otro lado, el mundo académico arrastra su propia deuda. Aunque existen investigadores brillantes produciendo estudios de alto nivel sobre vulnerabilidad, cambio climático y amenazas geológicas, gran parte de ese conocimiento se queda encerrado acumulando polvo en vitrinas de las publicaciones de investigación y en seminarios cerrados. La academia ha pecado de distanciamiento: le cuesta traducir el dato científico en insumos normativos claros y vinculantes, y no ha logrado presionar con la fuerza necesaria ni al sector público ni al empresariado privado para que la toma de decisiones se base en evidencia y no en intereses de corto plazo.
La Gestión del Riesgo de Desastres no puede seguir entendiéndose como la mera capacidad de respuesta ante el desastre consumado. Exige una transformación cultural y política transversal. Necesitamos autoridades dispuestas a asumir costos políticos prohibiendo la edificación en zonas de riesgo, un sector privado comprometido con la continuidad operativa y la seguridad territorial, medios que fiscalicen la prevención antes que el morbo, y una academia volcada a la acción comunitaria y legislativa.
Mientras la prevención siga siendo vista como un gasto secundario y no como una inversión estratégica para la supervivencia humana y económica, seguiremos condenados al mismo ciclo repetitivo: conmovernos ante la tragedia, buscar culpables en la emergencia y olvidar las lecciones cuando el humo o el agua se van.
Mientras la prevención siga siendo vista como un gasto secundario y no como una inversión estratégica para la supervivencia humana y económica, seguiremos condenados al mismo ciclo repetitivo
Cristian Pareja Diaz
Ingeniero en Administración
Diplomado en Gestión de Riesgos de Desastres Comunales
Bombero Voluntario
Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras Reglas de Comunidad