Mientras el calendario avanza implacable hacia una nueva temporada de altas temperaturas, el Congreso chileno parece atrapado en un letargo que roza la negligencia. La Ley de Incendios, una herramienta que debería ser el pilar de nuestra defensa contra el fuego, lleva casi tres años de tramitación y hoy se encuentra en un estado crítico: «durmiendo» entre diferencias técnicas y, lo que es más indignante, una alarmante falta de compromiso parlamentario.
Es imperdonable que la Comisión Mixta, encargada de destrabar este proyecto, no haya podido siquiera constituirse el pasado 12 de agosto por falta de quórum. Resulta especialmente doloroso constatar que entre los ausentes se encuentran diputados como Sergio Bobadilla y Paz Charpentier, quienes representan al Distrito 20 de la Región del Biobío, una de las zonas más devastadas por las llamas en veranos anteriores. Representar a las víctimas de los incendios desde la comodidad de una inasistencia a una sesión clave no es solo una contradicción política, es una falta de respeto a quienes lo perdieron todo.
La urgencia no es solo administrativa, es técnica y operativa. Necesitamos una ley que permita a organismos como Conaf, o su nueva institucionalidad, ingresar a predios privados para realizar cortafuegos preventivos en octubre y noviembre, y no esperar a que el fuego ya esté declarado para poder actuar. Como bien señalan expertos de la Universidad de Santiago, una normativa meramente punitiva que solo aumente multas será inútil si no se acompaña de financiamiento real para labores preventivas durante el invierno. El Estado prefiere gastar en apagar incendios que en evitarlos.
Por otro lado, el debate sobre el cambio de uso de suelo tras un incendio no puede seguir siendo un tabú. Prohibir por 30 años la edificación en terrenos quemados es una medida ética necesaria para desincentivar la intencionalidad ligada a intereses inmobiliarios. Si no cortamos ese incentivo perverso, seguiremos viendo cómo la flora se pierde para dar paso al cemento.
Finalmente, no podemos ignorar la impunidad. Desde el sector forestal se advierte con dureza: en los últimos siete años, prácticamente ningún condenado por incendios ha cumplido penas de cárcel efectiva. La impunidad es gasolina para quienes aprovechan las condiciones climáticas para causar daño.
Este miércoles 19 de agosto, la Comisión Mixta tiene una nueva oportunidad para constituirse. No hay margen para más excusas. Con el recuerdo fresco de las 138 vidas perdidas en Valparaíso y la pobreza que sigue golpeando a las familias del Biobío tras cada catástrofe, El fuego no sabe de quórum, y este verano no esperará a que el Congreso decida finalmente despertardeber de supervivencia nacional. El fuego no sabe de quórum, y este verano no esperará a que el Congreso decida finalmente despertar.
El fuego no sabe de quórum, y este verano no esperará a que el Congreso decida finalmente despertar
Cristian Pareja Diaz
Ingeniero en Administración
Diplomado en Gestión de Riesgo de Desastres
Bombero Voluntario
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