Aprovechando el ingreso del controvertido plan de «Reconstrucción Nacional«, que ya tiene infinidad de nombres: Plan Quiroz, Atroz, Misceláneo, Macedonia, Tutti Frutti y Plan para el 1%. Es una buena oportunidad para explicar el origen de la creencia que rebajando impuestos y dando beneficios tributarios a los más ricos se beneficia a la sociedad en su conjunto.
La importancia de los impuestos
Los impuestos son la fuente más importante de ingresos del Estado y le permiten potenciar la economía, reducir la desigualdad y lograr justicia social. En el entendido que el Estado, junto con los otros agentes sociales, como empresas, instituciones y ciudadanía en general trabajan en construir y mantener una sociedad justa en un entorno lo menos desigual económicamente.
La mano invisible
El economista escocés Adam Smith (1725-1790) desarrolló el concepto “Mano Invisible”, el confiaba que el Libre Mercado se autorregula, por existir una relación virtuosa entre el interés individual con el bienestar social y que al implementar políticas de Libre Mercado el resultado sería que la sociedad en su conjunto se beneficiaría sin necesidad que el Estado tenga que intervenir.
Pero, no consideró que el Mercado, si bien crea riqueza, pero no la distribuye y carece de cerebro, es estúpido y ciego, por ejemplo, la “Mano Invisible” dará la mejor atención a la mascota del millonario, pero, no alimentará al niño desnutrido o no lo atenderá por una enfermedad catastrófica. Al mismo tiempo, pagará un buen dividendo al gran accionista, pero, no dudará en esclavizar al trabajador que extrae la riqueza que genera dicho beneficio.
La utopía del chorreo o goteo económico
Los ideólogos y defensores del Libre Mercado y la “Mano Invisible” consideran los impuestos como un impedimento, apoyando y defendiendo los incentivos económicos y reducción de impuestos a los más ricos y a las grandes empresas, en el convencimiento que así estimulan a los grandes empresariado a efectuar nuevas inversiones y empresas, impulsando así el crecimiento económico y el ansiado chorreo económico a través de más trabajo y mejores sueldos, lo que a su vez incentivará el aumento en el consumo y el gasto y el Estado recaudará más.
Uno de los argumentos más populares por su simpleza a favor de la teoría económica del chorreo fue escrita en una servilleta por el economista Arthur Laffer, conocida como:
la creencia del chorreo económico fue clave de las políticas económicas del presidente Ronald Reagan en la década de 1980, conocidas como Reaganomics. Se implementaron reducciones drásticas en los impuestos y numerosos incentivos fiscales para las empresas. Si bien esto produjo un fuerte crecimiento económico, los beneficios no se distribuyeron equitativamente y la mayor parte de la riqueza quedó en manos de los que más ganaban y no llegó a las clases medias y bajas. El salario del trabajador promedio aumentó con lentitud a lo largo de la década de 1980, mientras la desigualdad de ingresos se incrementó rápidamente. Además, la reducción de impuestos generó menores ingresos al gobierno.
Desde el gobierno de Reagan, la teoría del goteo económico ha sido parte de la política económica estadounidense. La aplicó el presidente George W. Bush cuando redujo los impuestos sobre las ganancias de capital. De forma similar el presidente Trump, en su primer mandato, redujo los impuestos a las personas de mayores ingresos. Resultado, ninguna de estas iniciativas mejoró los ingresos de la clase media y baja estadounidense. Margaret Thatcher, en el Reino Unido, hizo lo mismo con iguales resultados.
Reducir impuestos a los más ricos, en lugar de enriquecer y mejorar la distribución de la riqueza, termina beneficiando a los más adinerados de la sociedad, quienes, en vez de invertir en mejorar los salarios de sus trabajadores o generar más y nuevos empleos, prefieren gastarlo en artículos de lujo e incrementar sus dineros en paraísos o guaridas fiscales.
En conclusión, el efecto esperado al reducir impuestos no ha ocurrido y se han dado beneficios desproporcionados a la elite, incrementando la concentración de la riqueza en cada vez menos manos al mismo tiempo que aumenta la desigualdad social gracias al efecto “succión” que hace fluir la riqueza de abajo hacia arriba.
El PIB mide únicamente la actividad del mercado, pero no el bienestar de una sociedad
El PIB y la fábula del Burro y la Zanahoria
La fábula del Burro y la Zanahoria cuenta que a un burro le amarraron un palo a su cabeza, en cuyo extremo cuelga una zanahoria, justo delante de sus ojos, el propósito es dar al pobre animal la falsa creencia que podrá alcanzarla, pero, es solo una utopía ya que ella avanza con él y es un simple truco para que tire la carreta. Aquí voy a asociar el “Crecimiento Económico” o PIB con la zanahoria y nosotros el 99% de la sociedad seríamos los burros.
Guterres afirma que el Producto Interior Bruto (PIB) no es la mejor forma para medir la riqueza de un país y debiera dejar de ser el indicador principal para medirla, afirmando que es un sistema de contabilidad “que premia la contaminación y el despilfarro. Por ejemplo, cuando destruimos un bosque, creamos PIB; cuando pescamos en exceso, creamos PIB”.
El artículo “Las limitaciones del PIB”, de Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de economía del 2001, comienza con un pensamiento del asesinado senador Robert Kennedy “el PIB lo mide todo, excepto aquello que hace que la vida merezca la pena” y se suma a la frase del antipoeta Nicanor Parra: “Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona”. Ambos pensamientos muestran claramente y de forma simple que la principal falla del PIB es que no mide: salud, educación, igualdad de oportunidades, estado del medio ambiente, si el crecimiento es sostenible en el tiempo o se dirige a una crisis, etc. Es decir, el PIB mide únicamente la actividad del mercado, pero no el bienestar de una sociedad.
Se debe cambiar la dirección del chorreo
El principal motor del crecimiento económico es el aumento del gasto en servicios y bienes públicos, como obras públicas, educación y atención médica. Es mucho más beneficioso fortalecer a las clases medias y bajas mediante el aumento del salario mínimo y ampliación de los programas sociales.
Si los trabajadores reciben un salario más alto, tendrán mayor poder adquisitivo, lo que estimula la demanda y el crecimiento económico desde la base, en lugar de esperar a que la riqueza se distribuya desde la cima.
Datos a considerar
De aprobarse este plan, el beneficio económico anual potencial que podrían percibir 63 autoridades del gobierno de Kast, incluido el presidente, los ministros Barros, Mas, Pérez, Quiroz, Poduje entre otros y varios subsecretarios, por concepto de rebaja del impuesto corporativo, reintegración del sistema tributario, tasa rebajada para repatriación de capitales y exención de contribuciones supera los $292.000.000.000.
Daniel Matamala pregunta en su canal de YouTube ¿Dónde prefieren vivir los millonarios o usted amable lector, en países con menos impuestos como el Congo, Chad o Nigeria o en países con altos impuestos como Dinamarca, Suecia o Francia?
Para terminar, con toda seguridad a Adam Smith, en su análisis para definir la “Mano Invisible”, le falto agregar las variables Avaricia, Codicia y Tacañería.
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