#Medio Ambiente

El disimulado negacionismo climático del actual gobierno

Compartir

Antecedentes

El gobierno de Kast evidencia su anti-intelectualismo, por ejemplo, con las ministras Lincolao y Toledo y los importantes recortes financieros en: Educación, Ciencia, Medio Ambiente, Cultura y Deportes. Otro ejemplo lo da la ministra de medioambiente Francisca Toledo, quien, evitando responder directamente para responsabilizar la actividad humana por el cambio climático, dijo: “Somos respetuosos del análisis, de la discusión científica que hay. Hay argumentos, hay otros argumentos también. Ese debate está bien que se dé, y que se canalice por las vías que correspondan”. Comentarios que relativizan la responsabilidad humana en el calentamiento global.

Las opiniones de la ministra revelan un disimulado negacionismo climático e instala una estrategia “retardistas”, que públicamente evita negar que la actividad humana es responsable de la crisis climática, dando una respuesta que busca sembrar desconfianza en la veracidad de los resultados de la investigación científica. La duda sembrada en la opinión pública permitirá justificar el limitar la “Permisología” en la implementación de medidas que obliguen a la industria a reducir su impacto sobre el medio ambiente.

Expertos en climatología, ciencias atmosféricas e investigadores participantes en los informes del IPCC respondiendo los comentarios de la ministra, le explican claramente que “no existe divergencia” sobre las causas antrópicas del cambio climático.

Los hechos son irrefutables

La industria con mayor responsabilidad en la emisión de gases de efecto invernadero es el petróleo, es cierto que su uso ha permitido grandes avances y al mismo tiempo increíbles ganancias, pero, el costo sobre el medioambiente y la vida humana está resultando demasiado alto.

Los descubrimientos científicos han demostrar con evidencias contundentes e irrefutables que el calentamiento global es producto de la actividad industrial. El más evidente es la relación causa y efecto entre el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmosfera, con el aumento en la temperatura media global. Un hecho que debiera preocupar a los grandes empresarios que, asumiendo su responsabilidad, debieran invertir parte de sus ganancias en cambiar las formas de producción a técnicas sostenibles y menos contaminantes y destructivas.

La evidencia resulta tan innegable que no es necesario ser científico para darse cuenta de que el cambio climático es real y no una ideología Woke ni una farsa inventada por el comunismo. El caos climático está aquí y basta abrir la ventana o ver noticias de todo el mundo que rutinariamente hablan de muertes por:

  • olas de calor
  • prolongadas sequias
  • graves incendios forestales
  • huracanes devastadores
  • inundaciones catastróficas

En los cerca de 180 años de registros, los años más calurosos han ocurrido en este siglo. Lo más grave es que la situación no mejora a pesar de la infinidad de compromisos y acuerdos firmados por la mayoría de los países las concentraciones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso han alcanzado sus valores más altos en la historia moderna y siguen aumentando.

La evidencia resulta tan innegable que no es necesario ser científico para darse cuenta de que el cambio climático es real

Por ejemplo, quienes pasamos los 50 años y hemos vivido siempre en la zona central de Chile, en la escuela nos enseñaron que esta tenía un clima de características mediterráneas, algo que a través de los años fue cambiando lentamente, tan lentamente que no nos dimos cuenta de que nos estábamos habituando a una prolongada sequía que transformó el clima de la zona central en semiárido, es una forma de experimentar el fenómeno de la “rana hervida”.

El negacionista climático un instrumento de grandes empresarios

Los políticos de derecha, por principio representan y defienden los intereses de los grandes empresarios y resulta que la lucha contra el cambio climático e impedir la destrucción medioambiental afectan sus bolsillos. En este contexto, resulta natural que el negacionismo climático se aglutine en su sector, permitiendo que los grandes empresarios e inversionistas, se enriquezcan y batan récords de ganancias con el petróleo, el gas, la extracción minera, las salmoneras en lugares protegidos y la deforestación. Exprimiendo la naturaleza como si fuera una fuente inagotable de recursos y lo pueden hacer gracias a poderosos lobbies para influir en leyes que los benefician.

Otra forma de actuar del negacionista climático es desacreditando y acusando a los ambientalistas de radicales, extremistas, etiquetándolos de “Ecofascistas” y de seguir ideologías “Woke”. Además, culpan la regulación medioambiental de frenar el crecimiento económico que invariablemente beneficia al 1% más rico de la sociedad.

Cambio de actitud

Nos debemos preguntar si continuaremos creyendo las mentiras y tergiversaciones de los negacionistas climáticos o vamos a escuchar al mundo científicos y comenzar a impulsar medidas que limiten la:

  • emisión de gases de efecto invernadero,
  • desaparición de glaciares y hielo marino
  • acidificación y aumento de temperatura de los océanos
  • pérdida de biodiversidad
  • generación de basura, principalmente plástica y textil
  • el desperdicio de comida.

Para terminar no puedo dejar de destacar que debido a la influencia de Donald Trump el negacionismo de las extremas derechas en el mundo se ha visto fortalecido y este no se limita únicamente con el tema climático, también incluye el negacionismo histórico, por ejemplo, con las graves atrocidades cometidas en dictadura las que buscan justificar, así ocurre en la Argentina de Milei, pasó durante el gobierno de Bolsonaro en Brasil y se repite en Chile, Paraguay y Uruguay.

0

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras Reglas de Comunidad

Comenta este artículo

Datos obligatorios*