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La vieja y confiable carta del autoritarismo

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Cuando finalmente el Gobierno de «emergencia» envió su proyecto de ley denominada “Plan de reconstrucción nacional y desarrollo económico y social” el pasado 23 de abril y se observaron (¡al fin!) el verdadero contenido del “mapa de ruta” del ejecutivo tanto para las transformaciones que desea implementar, así como la manera en que buscará conseguir materializar esos deseos; que según el mensaje del presidente son la reconstrucción de las regiones afectadas por los últimos grandes incendios, el aumento de la productividad y, fundamentalmente, una reforma tributaria. Pero esos son los intereses declarados, hay otros no declarados, pero esos deben ser tratados en otra oportunidad.

Si bien ya se ha adelantó, por parte del ministro Jorge Quiroz, que si eventualmente no se logra el objetivo propuesto por el Gobierno de «emergencia» de aprobar el plan por parte del Congreso Nacional, lo que se ejercerá serán las facultades ejecutivas. Es decir, perseverarán a través de la dictación de decretos supremos y, muy probablemente y en el evento que el Congreso lo apruebe, por medio de Decretos con Fuerza de Ley (DFL). En otras palabras, Quiroz y el Gobierno de «emergencia» hacen patente el desprecio tanto por el debate político, la democracia y, principalmente, al Congreso Nacional. Olvidan (y cometen el error) que, según nuestra Constitución política, tanto las funciones ejecutivas y legislativas del Estado están convocadas a discutir y construir las leyes de forma mancomunada, son colegisladores, sin mencionar que tanto la cabeza del órgano ejecutivo como la totalidad de los miembros del órgano legislativo son designados por la Voluntad Soberana expresamente manifestada a través de las elecciones libres, informadas y populares.

En consecuencia, tanto el jefe de Estado como los miembros del Senado y de la Cámara de Diputadas y Diputados son mandatados por el pueblo y representan los intereses generales de este, por lo que el órgano ejecutivo del Estado no puede pretender pasar por encima del otro órgano y viceversa. Y, si bien pueden existir desacuerdos, existen varias posibilidades u ocasiones en que la Constitución y la ley franquea que el presidente de la República resuelva la desavenencia imponiendo parcialmente su criterio (gracias al carácter exacerbado de sus funciones). Esta no es una expresión de voluntad democrática de nuestra institucionalidad política, sino la evidencia de la vocación autoritaria histórica de nuestra Constitución Política, y que es una de las tantas fuentes del descontento social manifestado en octubre de 2019.

Muchas conciencias en el sector político que hoy controla el órgano ejecutivo, es decir el oficialismo, consideran que tienen todo el derecho a buscar concretar el programa del Gobierno de «emergencia» que ofreció el presidente de la República en su campaña electoral. Sin duda alguna ese derecho le asiste, y quien niegue tal facultad se encontraría fuera de toda norma. Ahora, no se debe confundir “negar el derecho” con “oponerse” al mismo. En el primero no cabe posibilidad de negociación, en el segundo sí. Y por ese motivo la oposición se denomina como tal y tiene como labor negociar con el oficialismo y ofrecer al pueblo una alternativa diversa al planteamiento del Gobierno.

Entonces, ¿por qué se crispan tanto en el Gobierno de «emergencia» cuando la oposición plantea ejercer su derecho? ¿Por qué el presidente de la República plantea que la oposición “alza el tono” cuando le representa algún error o crítica? ¿Acaso midieron su tono cuando fueron parte de la oposición y a su criterio el Gobierno de turno cometió un error? Por supuesto que no, porque se comprende que eso forma parte del derecho a la libre expresión y a formar una oposición alternativa al Gobierno, como uno de los requisitos para considerar una democracia como una “poliarquía”[1] (Dahl, 1990), es decir, la forma ideal de gobierno democrático, representativo y libre al que se debe aspirar a construir, según este recordado profesor de Ciencia Política.

Considerando lo anterior, presentar indicaciones al proyecto de ley enviado por el Gobierno de «emergencia» para su plan de “reconstrucción” es legítimo y se enmarca dentro de las facultades y deberes de los partidos políticos representados en el Congreso Nacional, y no importan las cantidades y los tiempos. De eso saben muy bien quienes se encuentran hoy en La Moneda, porque cuando se opusieron a la mal llamada agenda valórica durante el segundo mandato de la expresidenta Bachelet, no trepidaron en dilatar los debates con numerosas indicaciones o traslados al Tribunal Constitucional. Hoy, rasgan vestiduras y acusan obstrucción. Eso es hipocresía.

El Gobierno de “emergencia” busca cancelar todo debate, toda posibilidad de manifestación de disentimiento con su proyecto

El objetivo primordial de las indicaciones a los proyectos de ley es que se logre discutir con los diversos puntos de vista las soluciones que abarquen las posturas más amplias posibles, para de ese modo lograr que el mayor número de voluntades se encuentren representadas en las normas que posteriormente serán sancionadas por el presidente de la República. Esa es la manera en la que democráticamente se resuelven los problemas que son de carácter políticos.

Sin embargo, durante la jornada del martes 12 de mayo, el Gobierno de «emergencia» ha presentado una serie de indicaciones sustitutivas como una maniobra para volver incompatibles y enervar muchas de las indicaciones de los diputados y diputadas de la oposición, lo que es; por lo bajo, una medida poco democrática sino derechamente autoritaria. Es decir, el Gobierno de «emergencia» busca cancelar mediante las herramientas que le franquean las normas e instituciones todo debate, toda posibilidad de manifestación de disentimiento con su proyecto, lo que es éticamente reprobable y de una hipocresía moral insufrible. ¿Por qué le temen tanto al disenso? ¿Tanta necesidad de control tiene? ¿Es tal el grado de su inseguridad emocional? Al parecer la respuesta es sí, y eso es muy peligroso, porque es un escalón antes del odio, la intolerancia y el totalitarismo político.

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[1] Dahl, R. (1990) “La poliarquía: participación y oposición”. Editorial Tecnos, Madrid.

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4 Comentarios

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Qué desvergonzada la izquierda… !

Circula un video de unos cuatro zurdos declarando el plan de la izquierda para oponerse al Gobierno… Oponerse por oponerse…

Suena a que no se puede reconstruir lo que se quiere porque la izquierda no quiere reconstruir, tal como no reconstruyó y saqueó los dineros necesarios para eso…

También no asistió a vidas en una débil condición que se perdieron para siempre, porque dejaron a los hospitales sin dinero…

Lo que sucede, estimado creador de la columna es que vivimos una nueva realidad nacional en la que la izquierda se auto invalidó a sí misma para siempre, y solo se ve como un pobre cacharro intelectual que babea por robar todo el dinero que puede desde el Estado y que solo es un nido de ratas malignas que se ha vuelto despreciable por toda la estupidez que rodea a sus acciones perversas…

La ex concertación fue reemplazada por la confabulación con terroristas internacionales reyes del desfalco a los estados, por cierto asesinos, torturadores y descuartizadores…

Para peor, se vendieron al narco, pervirtieron la justicia defendiendo y liberando a terroristas, tal como lo hizo el pobre engendro de Allende…

Ustedes, amiguitos zurdos, han caído tan bajo que ya ni siquiera dan vergüenza ajena…

Por ello la política les ve como la masa por ignorar, la masa que solo propone estupideces y que no quiere el bienestar para los chilenos y solo quiere ser alguien que recoge leche y miel del Estado para vivir como si fueran los típicos generales guatones zurdos de los que se hace mofa cuando se reúnen, comparando sus panzas, mientras los ancianos de sus pueblos permanecen famélicamente raquíticos…

Ratas, alimañas y lobos es lo que son ustedes, zurdos miserables sin nombre…

Gonzalo Vicuña

El presidente Kast o el metáforas, como se le conoce ahora, quería llegar al poder para destruir al Estado o al menos reducirlo más de lo que hizo la dictadura militar. Su proyecto de ley tutti frutti es su arma principal para hacer el mayor daño a los que votaron por él creyendo que se preocupa del pobre, que identificado con el rico, le dió el voto para que le quite derechos y ayuda del Estado porque así llegará a ser rico. En este momento de triunfo de la extrema derecha, ya no les basta culpar a la izquierda y al gobierno anterior. Kast para la población empobrecida tiene solo una meta, enriquecer a los ya ricos para que ellos, supuestamente generen empleo, como en la edad media. Veremos que sucede 4 años es mucho tiempo.

fernando-rosas-carrasco

fernando-rosas-carrasco

Hola Gonzalo.
Gracias por comentar. Considero que culpar a las personas pobres o de menores ingresos por votar por la candidatura de Kast no es hacerse cargo del hecho que la candidata de la izquierda no convenció ni fue del gusto de quienes votaron por Parisi o que se denominan de centro o moderados.
Hoy sufrimos los efectos de un programa político que no fue transparentado del todo (por razones obvias, ya lo dijo en su momento el senador Carter) y las consecuencias de dichas medidas las seguiremos sufriendo quizá por cuánto tiempo más.
Sin embargo, no se observa un atisbo de construcción de relato, de convergencia de diagnósticos y propuestas de soluciones concretas y trabajadas en todo el arco que componen los partidos de izquierda en general. Y eso es preocupante.
Mi propuesta es avanzar más allá de la inacción de observar cómo Kast y sus adláteres se hunden en la ciénaga que han convertido la política contingente con sus propios desaciertos, esperando reconquistar el poder por generación espontánea de la oscilación del «péndulo» político. Eso es un error aún más grave que las torpezas que están llevando al descrédito al actual Gobierno.
Es ahí donde debemos instalar la crítica para comenzar a movilizar a las fuerzas políticas y organizar la resistencia a las medidas regresivas al modelo depredante, autoritario y fundamentalista que pretende instalar el Gobierno de «emergencia».

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Y … ¿Por qué la izquierda jamás reclamó, o movilizó a las fuerzas políticas, por las medidas regresivas que implementó el gobierno anterior, endeudando al país en otras decenas de miles de millones de dólares, desapareciendo dineros de todos lados, sin llegar con ayudas, o recortando beneficios para todos para beneficiarse ellos con el dinero que desaparecían?

¿Por qué la izquierda no quiso ser resistencia a la forma en que el gobierno anterior desaparecía dinero de todos lados, en fundaciones y bonos que ni por gracia debieron merecer?

¿Por qué la izquierda no movilizó a sus fuerzas políticas y a sus fuerzas sociales de la calle para ser resistencia a medidas que desaparecieron dineros que donó el pueblo chileno para ir en ayuda de quienes perdieron sus viviendas en los incendios y cuyas casas el gobierno anterior no reconstruyó?

Pareciera que la izquierda actúa donde le conviene, y cuando le conviene… Cuando estuvieron en el gobierno robaron todo lo que pudieron y ahora llaman regresivo a las medidas que tiene que tomar el actual Gobierno por los efectos que causó el dinero que se robaron los peluzones que recién dejaron la administración estatal…

—- Pero, se entiende que están esperando la suficiente mecha para encender la hoguera de la movilización de las fuerzas sociales de la calle que proyectilizan molotov iluminadoras de la oscuridad; esperan, como la jauría de perros que son quienes componen las fuerzas políticas de la izquierda que deciden movilizar las fuerzas callejeras que alguna vez incendiaron Chile para llegar al poder, no para construir más y mejor Chile, sino para hacer pasar a Chile de la cuna del progreso latinoamericano a la tumba del progreso y libertad que concede el neoliberalismo, para lo que decidieron saquear al Estado, entre otras tantas cosas…

… De hecho lo curioso es que no haya manifestaciones en las calles en contra de personas que saquearon al Estado, o tuvieron sociedades para que abundase el crimen, habiendo sido asesinadas casi el doble de las personas que murieron durante el Gobierno militar, … y en solo cuatro años, ocasionando miles de asesinatos, y dejaron morir a cientos de miles (1 cientos coma algo) de personas en listas de espera…

… Las fuerzas políticas movilizadas de izquierda condecoraron terroristas en el Congreso Nacional…

Sabemos quiénes son las fuerzas políticas que tienen nexos con el terrorismo y quienes son los políticos que actuaron con maldad en el Estado…

Creen que vivirán impunidad, pero, lo que vivirán será castigo por su maldad… Huirán sin que nadie los persiga, tal como huye el malo sin que nadie lo persiga, tal como dice la Biblia que sucede…

La etapa de indignarse con ustedes ya quedó atrás, y ahora viene disfrutar de las estupideces de payasos del terror que hace, dice y hará la izquierda, tal como en un show donde el que perderá siempre será la izquierda…

Así como perdieron el honor cuando se prostituyeron con terroristas venezocubanos, de aquí en adelante perderán todas las discusiones acerca de lo razonable, porque lo vuestro es el terrorismo para llegar a saquear, apenas, como cualquier malvado que asalta, roba, o asesina…