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Las fronteras del centro: dónde debe trazar la línea la Democracia Cristiana

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«La virtud se encuentra en el término medio entre dos extremos.»[1]

La política chilena atraviesa una crisis de brújula, y la Democracia Cristiana no escapa a ella. Para nuestro partido, definir alianzas no es un cálculo electoral: es una pregunta existencial. La DC no puede seguir navegando a la deriva; necesita trazar cuatro fronteras innegociables, y quiero explicar por qué.

La primera frontera es doctrinal: la dignidad no se negocia y la moderación no es tibieza. Jacques Maritain lo dijo con precisión: «la persona humana es un todo abierto… cuyo fin supremo no es el Estado, sino la verdad, el bien y la trascendencia». De ahí nace un límite ético sin excepciones: no se pacta con quienes relativizan las violaciones a los derechos humanos, ni con proyectos que anulan las libertades en nombre del colectivo o del mercado a ultranza. León XIII denunció el mercado sin contención que dejaba a los trabajadores bajo un yugo desigual, y Juan Pablo II reafirmó que la economía debe enmarcarse siempre en un contexto ético.

En Chile, el centro ha caído a menudo en la trampa de definirse por descarte: «no somos la izquierda refundacional, ni la derecha conservadora». Eso no es una doctrina, es un complejo de inferioridad. Como advertía Juan XXIII en Pacem in Terris, la paz y el orden social no se construyen desde la abstracción, sino desde la justicia práctica; una idea que Pablo VI remató en Populorum Progressio al recordar que el verdadero desarrollo no ocurre por decreto, sino a través de una gestión integral y eficaz.

La DC es un partido laico, pero su matriz se nutre del humanismo secular y cristiano. En lo económico abrazamos la Economía Social de Mercado de Müller-Armack: libre iniciativa con progreso social asegurado por el Estado. Ni estatismo asfixiante ni neoliberalismo salvaje. Los números respaldan esa síntesis: entre 1990 y 2011 la pobreza cayó del 38,6% al 11,7% (CASEN) y el Gini bajó de 0,57 a 0,47. Cuando esa síntesis se abandonó llegaron las distorsiones: el gasto de bolsillo en salud bordeó el 30% cuando la OMS recomienda menos de 20%, y las pensiones no superaron una tasa de reemplazo del 40%. Como resumió Maritain, «el trabajo debe dominar al capital, y el hombre debe dominar al trabajo».

La segunda frontera es programática: reformar sin destruir. En previsión social, superar el modelo individualista —con tasas de reemplazo de 33% en mujeres y 40% en hombres, según la Comisión Bravo— mediante un pilar mixto con un fondo colectivo de 3 a 6 puntos de cotización adicional. En salud, un Fondo Universal que termine con la segregación: el 77% de la población está en Fonasa, con brechas de gasto fiscal superiores al 40% respecto a las ISAPRES y más de 2,2 millones de consultas y cirugías en lista de espera (cifras oficiales del Ministerio de Salud). En educación, Estado Docente, gratuidad, financiamiento basal y fin al lucro, para cerrar brechas de más de 100 puntos en la PAES entre educación pública y privada. La DC debe asumir su rol de pivote articulador: ni un «camino propio» testimonial, ni el vagón de cola de proyectos ajenos.

La tercera frontera es la memoria contra la desfiguración. La Concertación en Chile y la DC europea de posguerra —Adenauer, De Gasperi— demostraron que el centro y la izquierda moderada construyen prosperidad: entre 1990 y 2010 el PIB chileno se multiplicó casi por cuatro y la pobreza cayó del 38,6% a menos de 15%. Pero mimetizarse con los polos destruye la identidad: en 1993 la DC representaba el 27,1% del electorado con 37 diputados; hoy no llega al 4%, con apenas 8 diputados. En Italia, la Democrazia Cristiana colapsó en los años 90 por las mismas componendas tácticas. Como advirtió Sartori, cuando el centro se mimetiza, «el sistema se polariza, el centro se vacía y la política deja de ser el arte de la mediación».

La Democracia Cristiana solo podrá ofrecer estabilidad, libertad y justicia social si mantiene fronteras abiertas al diálogo reformista, pero cerradas al dogmatismo y a la polarización

La cuarta frontera es el desafío del presente: nuevas banderas sin consignas prestadas. La crisis climática, el feminismo y la diversidad deben abordarse desde el humanismo integral: «no hay dos crisis separadas… sino una sola y compleja crisis socio-ambiental» (Laudato Si’). En el entorno digital, donde el contenido polarizante llega a generar hasta un 400% más de interacción (Facebook Papers, 2021), la moderación suele ser castigada. Sin una DC sólida como ancla, el sistema queda a merced de populismos opuestos.

Trazar fronteras es saber dónde se está parado. La Democracia Cristiana solo podrá ofrecer estabilidad, libertad y justicia social si mantiene fronteras abiertas al diálogo reformista, pero cerradas al dogmatismo y a la polarización. Como decía Norberto Bobbio[2], «de los moderados es la democracia». Esa, y no otra, es la única brújula que nos queda por recuperar.

[1] Aristóteles, Ética a Nicómaco

[2] Norberto Bobbio (1909–2004) fue uno de los filósofos políticos, juristas e intelectuales más importantes e influyentes del siglo XX.

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1 Comentario

Tdtr

Estoy leyendo los últimos párrafos y avanzo hacia el principio de la columna y ya me has hecho reír… Hablas de la DC ancla como si la DC fuera importante y no es más que un nido de miseria intelectual… Fijando objetivos sobre crisis climática, feminismo y diversidad me parece que estuviera leyendo a cualquier comunista, cosa que creo que les hace reflejar lo que realmente son, y esto es una fuente constante de eco del comunismo, tal como siempre ha sido… Mosciatti comentaba cuanto se parecían los programas de Allende y el candidato de la DC en aquel tiempo y hoy, en lo reciente, no ha sido diferente apoyando al pobre Boric y a la desquiciada Jara, un par de payasos de poca monta que solo vinieron a enriquecer a políticos truhanes y a empobrecer al país…

Para aterrizar el punto, el trato de la crisis climática no requiere mencionarla, ya que eso lo hace hasta el más humilde de los populistas, sino que requiere recuperar millones de hectáreas de selva quemadas, y eso requiere dineros, es decir, si esto ha de avanzar desde Chile requiere hacer de Chile un país mucho más rico, ya que los verdaderos ricos o archi millonarios no se quejan de la crisis climática, sino que construyen búnkeres que cuestan millonadas… En cuanto al feminismo y la diversidad, esa es una segregación estúpida que pretende dividir a la población, y esa separación de identidades no tiene ningún sentido, a menos que se sea con la óptica de un comunista sin iniciativa que solo quiere llegar al poder hablando la tontera que sea para llegar allí… Una completa porquería, ya que los seres humanos pertenecemos todos a una misma especie y solo un muerto de hambre político pensaría en discursos cursis para mujeres y para diversos sexuales que los lleven al poder…

Además, ustedes DCs, son tibios, como aquellos tibios de la Biblia vomitados, que no se hielan ni se queman, ya que procurando quedar bien con todos al final quedan mal con todos, jaja, lo que es muy gracioso, … además de patético, pero, … es vuestra identidad… Véanse, soñando con dar estabilidad, libertad y justicia social, y lo único que dan es lástima a la sombra de cualquier migaja que les cayera en el pasado del partido comunisto-TERRORISTA, que no es más que una banda de maleantes…

Ahora, para brindar libertad, estabilidad y justicia social, habiendo seguido los pasos de los comunisto-DESFALCADORES hacen todo lo contrario, creando inestabilidad económica, sumiendo a las personas en ataduras a impuestos, e injusticias de todo tipo, destruyendo empleos, dejando morir a enfermos, y no reconstruyendo… De vuelta al estado 0 del análisis, necesitan enriquecer al país para lograr esas cosas y ustedes, yendo en pos de los comunistas hacen todo lo contrario, ya que ellos con Allende, Bachelet y el pobre de Boric solo nos empobrecieron a todos…

¿Debo suponer que los párrafos anteriores vale la pena leerlos? Desde aquí puedo preguntar ¿dónde está vuestra propuesta para enriquecer al país, a su gente y a sus territorios? Hasta aquí no la he visto, porque quieren hablar de crisis climática, feminismo y diversidad sexual, pretendiendo con solo mencionar aquello que el país alcanzará libertad, justicia social y estabilidad, y tal vez desde este punto ya proyectan ilusamente un legado vuestro tal como lo hacía el pobre payaso ignorante de Boric a menos de medio camino de su gobierno de picantes ladrones arruinadores del país…

Leí entre palabras el resto de la columna, y no vi la receta para enriquecer al país, a su gente y a sus territorios y sin ese pequeño detalle faltando creo que todo lo demás sobra o puede verse como populismo desesperado…

Lo que en realidad me preocupa de ustedes, más que lo político —que veo que es algo en lo que casi no sirven para nada— es que se llamen cristianos y sigan a los comunistas, como perritos falderos, ya que ellos son los que menciona Proverbios cuando habla de gente que sale a hurtadillas, de noche, con una bolsa y un plan, a robar para repartir despojos, tal como el gobierno anterior repartió los despojos del mayor desfalco al Estado que Chile haya visto jamás… Yo creo que un cristiano no va detrás de ladrones narco asesinos, por ningún motivo, para servirles o tomar provisiones de la misma mesa que ellos… Sería negar al cristianismo que debe querer hacerle bien a todos, ABORRECIENDO AL MAL…

Ese afán vuestro de querer parecer los bonachones del centro, creyendo que brindan cordura dialogante a fin de cuentas, además de ser eslóganes de baratija que no sirven para nada más que afirmar las columnas de vuestro imaginario castillo de cristal, no es más que una falsa pantalla con la que detrás de bambalinas se venden o prostituyen con los comunisto-TERRORISTAS y terminan así siendo la prostituta de narco descuartizadores como lo fue el pobre de Maduro, al que muchos comunistas chilenos fueron a adorar, develando la maldad de lo que realmente admiran, cosa que es la tortura, el asesinato, el narco, el desfalco del Estado y el robo de elecciones para perpetuar su dinastía de corruptos…