#Política

O’Higgins, tierra y dignidad: El lazo inquebrantable de la DC con el Chile rural

Compartir

«Queremos una transformación profunda de la estructura agraria, pero hecha bajo el imperio de la ley, con justicia y en libertad… Una revolución que respete al hombre y no que lo someta al Estado».
(Eduardo Frei Montalva, Mensaje Presidencial ante el Congreso Pleno pronunciado el 21 de mayo de 1965)
El calendario histórico de la Democracia Cristiana guarda una coincidencia profunda que resuena con especial fuerza en los valles de la Región de O’Higgins. Cada 28 de julio, mientras el partido conmemora sus hitos fundacionales, el país recuerda la promulgación de la Ley de Reforma Agraria en 1967, bajo el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva. No es una simple casualidad de la agenda; esta fecha representa el corazón de nuestra identidad. La Reforma Agraria no fue solo un proceso técnico de redistribución; fue la mayor revolución social del siglo XX en Chile, un acto de justicia que devolvió la dignidad al campesinado y que tuvo en las provincias de Colchagua, Cachapoal y Cardenal Caro su principal epicentro y motor de transformación.

Hoy, a casi seis décadas de aquella gesta, el aniversario de nuestro partido y de la Reforma Agraria nos obliga a levantar la mirada desde las comunas rurales de nuestra región. No podemos caer en la nostalgia inerte de los discursos del pasado. El verdadero homenaje a esa historia consiste en responder una pregunta urgente: ¿Cómo representa y defiende la Democracia Cristiana al mundo agrario en el O’Higgins actual?

Nuestra región ya no es la de 1967, pero sus dolores siguen siendo profundos. Los antiguos abusos del latifundio dieron paso a amenazas globales y estructurales. Hoy, los agricultores de San Vicente, Chimbarongo, Las Cabras o Rengo enfrentan una crisis hídrica devastadora que amenaza los canales de regadío, sufren la desprotección de la Agricultura Familiar Campesina frente a los mercados internacionales y viven una brecha digital que aísla a las comunidades de la modernidad. Cuando un joven de Paredones, Pumanque o La Estrella decide abandonar el campo porque no tiene conectividad, transporte digno o acceso a educación técnica, O’Higgins pierde su identidad y Chile pierde su despensa alimentaria.

Es ahí donde la Democracia Cristiana encuentra su vigencia más nítida. Nuestro arraigo histórico no se construyó en los escritorios de Santiago; se forjó en el barro, en las cooperativas colchagüinas y en las asambleas de sindicalización campesina de nuestra región. La DC es, por esencia, una fuerza profundamente regionalista y conectada con la ruralidad. En un escenario político polarizado, donde unos proponen un modelo de Estado todopoderoso y otros el libre mercado desregulado, el humanismo cristiano ofrece la única alternativa viable para el agro de O’Higgins: el fomento de la asociatividad, el impulso de nuevas cooperativas agrícolas y la defensa del pequeño productor a través de un Estado equilibrado, activo y solidario.

Así como en los años sesenta fuimos capaces de fundar el INDAP para tecnificar y dignificar el trabajo de nuestra gente, hoy la Democracia Cristiana debe liderar la creación de la institucionalidad del futuro para la Región de O’Higgins y el país. Esto significa impulsar políticas de vanguardia para la siembra y cosecha de agua, tecnificación del riego para enfrentar la sequía, y garantizar que la conectividad digital y los servicios del Estado lleguen de manera equitativa a cada rincón rural de nuestras tres provincias.

La Reforma Agraria no fue solo un proceso técnico de redistribución; fue la mayor revolución social del siglo XX en Chile, un acto de justicia que devolvió la dignidad al campesinado

La soberanía alimentaria de Chile depende directamente de que el campo de O’Higgins siga vivo, produciendo y siendo un lugar atractivo para vivir y trabajar. Celebrar un nuevo aniversario de nuestro partido y de la Reforma Agraria debe ser, ante todo, un compromiso con el futuro de nuestra región. Nuestro destino político e identitario sigue y seguirá estando indisolublemente ligado al destino de la tierra huasa y a la dignidad de su gente.

0

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras Reglas de Comunidad

Comenta este artículo

Datos obligatorios*